Por qué se nos escapan la mayoría de las galaxias lejanas
Durante décadas, los astrónomos asumieron que la técnica de búsqueda de galaxias lejanas mediante la línea de emisión Lyman-alpha era representativa del universo temprano. Un estudio publicado en 2010 demostró que esa suposición era incorrecta: la mayoría de las galaxias distantes simplemente no eran detectadas por ese método, sesgando profundamente nuestra visión del cosmos primitivo.
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El método Lyman-alpha y sus limitaciones
La técnica consiste en buscar galaxias que emiten luz en la longitud de onda ultravioleta característica del hidrógeno (Lyman-alpha, ~121.6 nm). Cuando esa luz viaja miles de millones de años-luz hasta nosotros, el corrimiento al rojo la desplaza al rango óptico, haciéndola detectable con telescopios convencionales.
El problema: esta técnica solo funciona cuando la galaxia tiene gas intergaláctico relativamente transparente en el camino. Las galaxias rodeadas de polvo o gas neutro simplemente no se ven con este método, aunque existan.
¿Cuántas galaxias nos estábamos perdiendo?

Los modelos de 2010 sugerían que se estaba subestimando la población de galaxias en el universo temprano en factores de 3 a 10 veces. Esto implicaba que la tasa de formación estelar en el universo joven era mucho mayor de lo que se creía.

Nuevas técnicas y el JWST
Hoy, el Telescopio Espacial James Webb ha revolucionado la búsqueda de galaxias lejanas. Observando en infrarrojo, puede detectar galaxias que el Hubble nunca pudo ver, incluyendo aquellas demasiado polvorientas o demasiado rojas para los métodos anteriores. En sus primeros meses de operación, el JWST ya detectó galaxias que existían apenas 300 millones de años después del Big Bang.

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