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Astronomía y Ciencia Espacial

Búsqueda de vida extraterrestre: métodos y misiones 2026

En septiembre de 2025, la NASA anunció rastros de antiguas reacciones redox en Marte, detectadas por el rover Perseverance. No es una confirmación de vida.

Redacción Space Pragmatism
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Ilustración de una estación espacial y una nave que se acercan a Marte
En esta nota
  1. Qué busca realmente la ciencia cuando habla de vida extraterrestre
  2. Los principales métodos para buscar vida fuera de la Tierra
  3. El papel de los exoplanetas en la búsqueda actual
  4. Misiones activas y próximas en 2025-2026
  5. El problema de fondo: definir qué es vida
  6. Preguntas frecuentes

En septiembre de 2025, la NASA anunció algo que llevaba décadas buscando: rastros de antiguas reacciones redox en Marte, detectadas por el rover Perseverance en el lecho seco de un cráter. No es una confirmación de vida. Pero es el hallazgo más cercano que hemos tenido. La búsqueda de vida extraterrestre ya no es ciencia ficción ni especulación filosófica: es una disciplina con métodos, presupuesto y misiones activas.

Este artículo reúne los enfoques científicos actuales, los instrumentos en operación y lo que viene en los próximos años, con base en fuentes como la UNAM, la NASA y reportes recientes de National Geographic y BBC.

Qué busca realmente la ciencia cuando habla de vida extraterrestre

Conviene aclarar un punto antes de entrar en métodos: la búsqueda de vida fuera de la Tierra no se reduce a buscar seres inteligentes o naves espaciales. Según el doctor José Franco, del Instituto de Astronomía de la UNAM, el objetivo principal es detectar señales bioquímicas compatibles con cualquier forma de vida, incluso microscópica.

La vida, tal como la conocemos, opera a través de macromoléculas —ADN y ARN— compuestas por carbono, oxígeno, hidrógeno, nitrógeno, azufre y fósforo. El metabolismo de esos organismos genera residuos gaseosos que alteran la composición de las atmósferas. En la Tierra, el metano biológico es un ejemplo claro. Eso hace que las atmósferas planetarias sean una de las primeras pistas donde buscar.

La astrobiología es la disciplina que coordina todo esto. Combina química, biología, astronomía y geología. En México, el Instituto de Astronomía de la UNAM en Ensenada cuenta con un Laboratorio de Astrobiología, y existe además una Sociedad Mexicana de Astrobiología activa en investigación.

Desierto de arena rojiza con formaciones rocosas bajo un cielo nublado

Los principales métodos para buscar vida fuera de la Tierra

1. Detección de biofirmas en atmósferas

Una biofirma es cualquier sustancia, estructura o señal cuya presencia sugiere actividad biológica. El problema, señala el astrobiólogo Sean McMahon de la Universidad de Edimburgo, es que los procesos geológicos pueden producir compuestos similares a los biológicos. "Buscamos una señal por encima de una línea de base y, la mayoría de las veces, no sabemos qué hay en la línea de base", afirma McMahon en declaraciones recogidas por National Geographic.

El Telescopio Espacial James Webb (JWST) de la NASA está diseñado para capturar la luz estelar que atraviesa atmósferas de exoplanetas y analizarla en busca de esas huellas químicas moleculares. En 2024, el JWST detectó indicios de un gas —producido en la Tierra por organismos marinos simples— en el exoplaneta K2-18b, a cientos de billones de kilómetros de distancia. El profesor Nikku Madhusudhan, del Instituto de Astronomía de la Universidad de Cambridge, describió el hallazgo como "la evidencia más sólida hasta la fecha" de posible vida en otro mundo.

2. Exploración directa en Marte

Marte sigue siendo el laboratorio más accesible para la búsqueda de vida en el sistema solar. Los módulos Viking de la NASA tocaron su superficie en 1976 con un experimento diseñado para detectar actividad metabólica: mezclaban muestras del suelo marciano con agua y nutrientes, y medían los gases emitidos. Los resultados iniciales fueron sorprendentes, pero nunca concluyentes.

Décadas después, el rover Perseverance opera en el cráter Jezero —antiguo lecho lacustre— y en julio de 2024 fotografió una roca apodada "Cheyava Falls" con manchas irregulares que los científicos vinculan a posibles reacciones químicas de origen biológico ocurridas hace miles de millones de años. El anuncio formal llegó en septiembre de 2025, según reporta National Geographic: reacciones redox que pueden ser tanto biológicas como geológicas. El debate sigue abierto.

3. SETI: escuchar el universo

El Instituto SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence) lleva décadas monitoreando señales de radio y luz artificial provenientes del espacio profundo. La lógica es directa: si existe una civilización tecnológica en algún lugar, probablemente emite radiación electromagnética detectable. Hasta ahora, ninguna señal ha sido confirmada como artificial y extraterrestre. Pero la cobertura del cielo que se monitorea sigue expandiéndose con radiotelescopios más potentes.

4. Exploración de lunas con océanos subsuperficiales

Europa (luna de Júpiter) y Encélado (luna de Saturno) tienen océanos líquidos debajo de su corteza de hielo. Condiciones que, según la evidencia acumulada, podrían sostener vida microbiana. La misión Europa Clipper de la NASA, lanzada en octubre de 2024, tiene previsto realizar múltiples sobrevuelos para analizar la composición química de su superficie y su delgada atmósfera.

El papel de los exoplanetas en la búsqueda actual

Hasta 1992, los astrónomos no tenían prueba directa de planetas fuera del sistema solar. Desde ese primer descubrimiento, se han identificado cerca de 6,000 exoplanetas, según datos de la NASA. Muchos están en lo que se conoce como la "zona habitable" de su estrella: la distancia donde el agua líquida puede existir en superficie.

El JWST tiene limitaciones para analizar planetas del tamaño de la Tierra cerca de estrellas brillantes. Por eso la NASA planea el Observatorio de Mundos Habitables (HWO), previsto para la década de 2030, que incorporará un parasol de alta tecnología para reducir el resplandor estelar y analizar atmósferas de planetas similares al nuestro.

Para finales de esta década también entrará en funciones el Telescopio Extremadamente Grande (ELT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), instalado en el desierto de Atacama, Chile. Con 39 metros de diámetro, tendrá el espejo más grande jamás construido para un telescopio terrestre.

Ilustración de un planeta azul gigante con un planeta pequeño delante

Misiones activas y próximas en 2025-2026

Misión Agencia Objetivo Estado
Perseverance Rover NASA Biofirmas en Marte, recolección de muestras Activa
James Webb Space Telescope NASA/ESA Atmósferas de exoplanetas Activo desde 2022
Europa Clipper NASA Océano subsuperficial de Europa En tránsito (llegada 2030)
Dragonfly NASA Química prebiótica en Titán (luna de Saturno) Lanzamiento previsto 2028
ELT (Atacama) ESO Exoplanetas y biofirmas atmosféricas En construcción, operación ~2028

El problema de fondo: definir qué es vida

Frances Westall, directora emérita de investigación del Centro de Biofísica Molecular de Francia, tardó casi 20 años en confirmar el origen biológico de microbios fosilizados australianos de 3,450 millones de años de antigüedad. No fue falta de rigor: fue falta de instrumentos suficientemente precisos para medir trazas de carbono en objetos microscópicos. "Me llevó mucho tiempo, pero finalmente conseguimos los resultados concluyentes que realmente queríamos", declaró Westall en entrevista con National Geographic.

El ejemplo ilustra el desafío central. Incluso en la Tierra hay estructuras que no clasifican claramente como bióticas o abióticas. En otros planetas, con químicas que podrían ser completamente distintas a la nuestra, el problema se multiplica. El doctor José Franco, de la UNAM, lo resume con claridad: la búsqueda de vida extraterrestre no apunta solo a vida inteligente, sino a cualquier forma de vida, incluso la más simple.

Preguntas frecuentes

¿Qué es una biofirma y por qué importa?

Es cualquier señal química, molecular o estructural que indica la posible presencia de vida. Su importancia radica en que permiten analizar planetas distantes sin aterrizar en ellos, solo estudiando la luz que filtra su atmósfera.

¿El hallazgo de Perseverance en 2025 confirma vida en Marte?

No. Las reacciones redox detectadas pueden tener origen biológico o geológico. Se trata de una biofirma potencial, no de una confirmación. Para confirmar se requeriría traer las muestras a laboratorios terrestres, algo que está previsto en misiones futuras de retorno de muestras.

¿Qué es SETI y cómo funciona?

El Instituto SETI monitorea el espacio en busca de señales de radio o luz artificial que pudieran provenir de civilizaciones tecnológicas. Opera principalmente desde radiotelescopios en California y colabora con redes globales de observatorios.

¿Cuándo podría haber una respuesta definitiva?

El profesor Madhusudhan, de Cambridge, considera que podría ocurrir antes de que termine esta década, especialmente si el JWST acumula más datos sobre K2-18b o si Perseverance recolecta muestras que eventualmente lleguen a la Tierra. Pero "podría ocurrir" no es lo mismo que "ocurrirá".

¿México participa en la investigación de astrobiología?

Sí. El Instituto de Astronomía de la UNAM en Ensenada tiene un Laboratorio de Astrobiología activo. Existe también la Sociedad Mexicana de Astrobiología. Uno de sus investigadores más destacados fue el doctor Rafael Navarro, del Instituto de Ciencias Nucleares, fallecido durante la pandemia de Covid-19.

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Redacción Space Pragmatism

Divulgación sobre exploración espacial, cohetes y astronomía en español. Si encuentras un error en esta nota, escríbenos a [email protected].

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