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Exploración Espacial

45 planetas donde podría haber vida fuera del Sistema Solar

Descubre los 45 planetas con potencial habitable seleccionados por investigadores. Un catálogo que podría cambiar nuestra búsqueda de vida.

Redacción Space Pragmatism
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Ilustración pictórica del Sol, un planeta rojizo, la Tierra y un planeta azul en sus órbitas
En esta nota
  1. Un nuevo catálogo señala los 45 mejores candidatos a albergar vida más allá de la Tierra
  2. Qué dice exactamente el estudio
  3. Por qué este catálogo importa ahora
  4. Contexto: cómo llegamos hasta aquí
  5. Qué sigue: los próximos pasos de la búsqueda
  6. La perspectiva del sector

Un nuevo catálogo señala los 45 mejores candidatos a albergar vida más allá de la Tierra

Un equipo de investigadores del Instituto Carl Sagan de la Universidad de Cornell acaba de publicar el catálogo más detallado hasta la fecha de exoplanetas con potencial habitable. De más de 6.281 mundos conocidos, filtraron y seleccionaron 45 planetas rocosos que reúnen las condiciones físicas necesarias para que el agua líquida exista en su superficie. El estudio apareció en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society a finales de marzo de 2026. Ninguno de estos mundos pertenece al Sistema Solar.

La investigación fue liderada por Lisa Kaltenegger, directora del Instituto Carl Sagan, y utiliza datos combinados de la misión Gaia de la ESA, la misión Kepler de la NASA y el catálogo general de exoplanetas. Su propósito es concreto: entregarle a la comunidad astronómica una lista de objetivos prioritarios para los telescopios más potentes del planeta.

Qué dice exactamente el estudio

El trabajo, titulado Los límites de la habitabilidad: un catálogo de exoplanetas rocosos en la zona habitable, establece criterios estrictos para definir qué mundos merecen atención. El criterio principal es la zona habitable: esa franja orbital alrededor de una estrella donde la temperatura permite que el agua exista en estado líquido en la superficie, ni se evapora ni se congela permanentemente.

De los 45 planetas seleccionados, el equipo identificó además un subgrupo de aproximadamente 24 mundos que cumplen parámetros aún más rigurosos de temperatura y radiación estelar. Las órbitas muy elípticas, que llevan a un planeta a entrar y salir de la zona habitable, también fueron consideradas como un factor limitante importante.

Entre los nombres que aparecen en la lista figuran algunos ya conocidos por la comunidad científica: Kepler-186f, Kepler-452b, Proxima Centauri b y TOI-715 b. El sistema TRAPPIST-1 aparece con fuerza: los planetas d, e, f y g de ese sistema —ubicados a unos 40 años luz de la Tierra— figuran entre los candidatos más relevantes. También se menciona a LHS 1140 b, a 48 años luz, como un objetivo de alto valor científico.

Kaltenegger fue directa sobre el alcance del trabajo: "Esta lista de objetivos permite a observadores de todo el mundo centrarse en estos planetas y buscar indicios de atmósfera y vida. Los indicios de vida están escritos en la luz de un planeta… si sabes cómo leerla", declaró para medios especializados.

Estrella roja brillante rodeada de varios planetas oscuros en el espacio

Por qué este catálogo importa ahora

La búsqueda de planetas con vida extraterrestre no es nueva, pero sí lo es la precisión con la que ahora puede realizarse. El telescopio espacial James Webb (JWST) ya lleva meses observando atmósferas de exoplanetas, y disponer de una lista acotada de 45 candidatos —en lugar de miles— cambia radicalmente cómo se asignan los recursos de observación.

Según datos de la ESA, la misión Gaia ha contribuido con mediciones de paralaje y luminosidad estelar que permiten calcular con mayor precisión los límites de la zona habitable para cada tipo de estrella. Eso mejora directamente la calidad del filtro que aplicó el equipo de Cornell.

El impacto práctico es significativo. Telescopios con tiempo de observación limitado —como el JWST— necesitan saber exactamente dónde apuntar. Un catálogo verificado y priorizado reduce el margen de error y maximiza las posibilidades de detectar firmas biosignature: señales químicas en la atmósfera de un planeta que podrían indicar actividad biológica, como oxígeno, metano o vapor de agua en proporciones inusuales.

También vale la advertencia del estudio: no todo planeta dentro de la zona habitable es automáticamente un mundo vivo. Venus, por ejemplo, orbita dentro de los límites de esa zona desde una perspectiva externa, pero su atmósfera densa y tóxica hace imposible la vida tal como la conocemos. El equipo de Cornell usó precisamente a Venus y a Marte como referencias para entender los extremos del rango habitable.

Contexto: cómo llegamos hasta aquí

La detección de exoplanetas se disparó con la misión Kepler de la NASA, lanzada en 2009. Antes de su desactivación en 2018, Kepler confirmó más de 2.600 planetas fuera del Sistema Solar. La misión TESS, también de la NASA, continúa ese trabajo y ha ampliado el catálogo hasta los más de 6.281 exoplanetas confirmados que existen en la base de datos actual.

El método más utilizado para encontrarlos es el tránsito: cuando un planeta pasa frente a su estrella desde nuestra perspectiva, bloquea una pequeña fracción de su luz. Ese parpadeo mínimo revela la existencia del planeta, su tamaño aproximado y el período orbital. Sin embargo, la mayoría de las órbitas planetarias están inclinadas fuera de nuestra línea de visión directa, lo que implica que todavía falta descubrir la gran mayoría de los mundos existentes.

El Instituto Carl Sagan, fundado en 2015 precisamente para estudiar la habitabilidad planetaria, ha sido uno de los centros más activos en este campo. Su enfoque combina modelado atmosférico con observación directa, y este nuevo catálogo es, en cierto modo, la síntesis más completa de ese trabajo acumulado.

Qué sigue: los próximos pasos de la búsqueda

El telescopio Nancy Grace Roman, cuyo lanzamiento está previsto por la NASA para 2027, será una herramienta clave para el seguimiento de estos 45 candidatos. Su capacidad para realizar relevamientos amplios del cielo complementará las observaciones de alta resolución del JWST.

En tierra, el Extremely Large Telescope (ELT) de la ESA, actualmente en construcción en el desierto de Atacama en Chile, promete capacidades sin precedentes para analizar atmósferas de exoplanetas directamente. Con un espejo primario de 39 metros de diámetro, podría detectar firmas atmosféricas en mundos de la lista de Cornell antes de que termine esta década.

El propio equipo de investigación ya trabaja en modelos predictivos. Según Kaltenegger, están calculando cuánto tiempo de observación sería necesario con distintos telescopios para confirmar o descartar la presencia de vida en cada uno de los 45 candidatos. Los planetas del sistema TRAPPIST-1 son su primera prioridad operativa con el JWST.

El desafío no es menor: los planetas rocosos son pequeños comparados con sus estrellas, y la señal atmosférica que dejan durante un tránsito es débil. Se necesitan decenas de observaciones acumuladas para construir un espectro confiable. Pero el catálogo ya está, y la dirección, por primera vez, es clara.

La perspectiva del sector

Dentro de la comunidad astronómica, la publicación fue bien recibida. Ofrece algo que la búsqueda de vida extraterrestre necesitaba con urgencia: orden. La multiplicación de exoplanetas descubiertos en la última década generó un problema de abundancia: demasiados objetivos, recursos limitados y criterios dispersos.

Este catálogo no garantiza que en alguno de esos 45 mundos haya vida. Pero sí establece, con rigor metodológico y datos verificables de la NASA y la ESA, cuáles son los lugares donde tiene más sentido mirar. En la búsqueda de vecinos cósmicos, eso no es poco.

Escrito por

Redacción Space Pragmatism

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