Estación Espacial Internacional: qué pasará cuando sea desactivada
La Estación Espacial Internacional lleva más de 25 años orbitando a 400 kilómetros sobre nuestras cabezas.
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En esta nota
- Qué sabemos sobre la desactivación de la ISS
- El plan de la NASA: estaciones privadas como sucesor de la ISS
- Rusia y la estación ROS: la otra herencia de la ISS
- China y la presión geopolítica sobre el futuro de la ISS
- Cronología clave: del presente al fin de la ISS
- Qué pasa con la investigación científica
- Preguntas frecuentes
La Estación Espacial Internacional lleva más de 25 años orbitando a 400 kilómetros sobre nuestras cabezas. Costó 150.000 millones de dólares, la construyeron cinco agencias espaciales y hoy sigue siendo el objeto artificial más grande en órbita. Pero tiene fecha de vencimiento: 2030 es el año oficial de desactivación. La pregunta no es si va a desaparecer, sino cómo y qué vendrá después.
Lo que ocurra con la ISS en los próximos años definirá la presencia humana en órbita baja por décadas. El escenario es más complejo de lo que parece: hay intereses nacionales encontrados, empresas privadas con proyectos ambiciosos y una carrera silenciosa con China que la NASA no puede ignorar.
Qué sabemos sobre la desactivación de la ISS
La decisión de retirar la ISS en 2030 está tomada. Según datos de la propia NASA, la estación fue diseñada con una vida útil estimada y sus estructuras —el segmento más antiguo lleva en órbita desde 1998— acumulan fatiga de materiales difícil de revertir. No es solo una decisión política: es una cuestión de ingeniería.
El plan de desactivación implica una reentrada controlada sobre el océano Pacífico, lejos de zonas pobladas. La maniobra requiere quemas de motor precisas para dirigir los 419.725 kilogramos de la estación hacia una zona segura. Es un proceso que llevará años de preparación y que no se improvisa.

El deterioro orbital y los costos de mantenimiento
La ISS pierde altitud a razón de aproximadamente 2 km por mes por el rozamiento residual de la atmósfera. Mantenerla en órbita requiere maniobras periódicas con los motores del módulo Zvezda o con vehículos visitantes. Cada año que pasa, el mantenimiento se vuelve más caro y técnicamente más exigente.
Además, la tensión política entre EE.UU. y Rusia complica la operación conjunta. Roscosmos ha manifestado en varias oportunidades su intención de retirarse de la estación y construir una propia, la llamada ROS (Russian Orbital Station), reutilizando módulos del segmento ruso de la ISS.
La fecha concreta y las extensiones posibles
A finales de 2018, la NASA proyectó operaciones hasta 2030. Ese es el horizonte vigente. No hay extensión oficial más allá de esa fecha, aunque algunos analistas señalan que una prórroga parcial hasta 2032-2035 es técnicamente posible si los presupuestos lo permiten y si las estructuras siguen certificadas.
Sin embargo, el consenso actual apunta a que extender la vida de la ISS más allá de 2030 no es la estrategia prioritaria. El foco está puesto en qué la reemplazará.
El plan de la NASA: estaciones privadas como sucesor de la ISS
Desde hace varios años, la NASA viene financiando empresas privadas dentro del programa CLD (Commercial Destinations in Low Earth Orbit) para desarrollar estaciones comerciales que operen en órbita baja una vez que la ISS se retire. La lógica es simple: en lugar de construir y operar directamente una nueva estación, la agencia quiere ser cliente de infraestructura orbital privada.
Los proyectos principales dentro de este marco son tres: Axiom Space, Blue Reef (de Blue Origin) y Starlab (consorcio de varias empresas con fuerte participación europea). También existen proyectos paralelos como las estaciones Haven 1 y Haven 2.
El problema que la propia NASA reconoce
En declaraciones recientes, la NASA fue directa sobre las dificultades: según la agencia, «tras más de 25 años de uso comercial, no han surgido productos revolucionarios ni mercados de fabricación espacial escalables y el turismo espacial no se ha consolidado como un mercado relevante». El gobierno estadounidense sigue subsidiando todos los intentos de comercialización en el espacio.
El diagnóstico es duro. La viabilidad económica independiente de estas estaciones privadas no está comprobada. Demasiados proyectos simultáneos compiten por una demanda que aún no existe a la escala necesaria.
El nuevo plan: un módulo central de la NASA
Ante este escenario, según la información presentada por Daniel Marín en Naukas a partir del evento Ignition de NASA, la agencia está evaluando una solución híbrida: financiar un módulo central propio —construido por un contratista privado pero bajo especificaciones NASA— que se acoplaría a la ISS antes de su desactivación.
En una segunda fase se añadirían dos módulos comerciales. Luego, el conjunto se separaría de la ISS para operar de forma independiente. Con el tiempo, podrían multiplicarse en varias estaciones privadas mediante un proceso que los propios ingenieros describen como una especie de mitosis: añadir módulos y separarlos para crear nuevas plataformas.
Esta estrategia no fue consensuada con los socios internacionales de la ISS —Europa, Canadá y Japón— lo que genera incertidumbre sobre el rol futuro de esas agencias en la órbita baja.
Rusia y la estación ROS: la otra herencia de la ISS
Roscosmos tiene su propio plan. La agencia rusa lleva años desarrollando módulos que, en teoría, se acoplarán al segmento ruso de la ISS —específicamente los módulos Nauka, UUM y NEM— para luego separarse y constituir la estación ROS (Russian Orbital Station).
La ISS tendría así dos «estaciones hijas»: la ROS rusa y la futura estación estadounidense de LEO. Es un escenario inédito en la historia espacial: una estación que se divide en lugar de simplemente desaparecer.
El timing de la ROS es incierto. Los retrasos en el lanzamiento del módulo Nauka —que finalmente llegó a la ISS en 2021 después de años de demoras— muestran las dificultades técnicas y presupuestarias que enfrenta Rusia en este proyecto.
China y la presión geopolítica sobre el futuro de la ISS
Hay una variable que aparece explícitamente en los documentos de estrategia de la NASA: China. La agencia reconoce que «no hacer nada supone un riesgo de que se produzca un vacío en la presencia humana estadounidense en la órbita baja terrestre justo en un momento crucial, cuando los chinos están habitando y desarrollando rápidamente su estación espacial en dicha órbita».
La Tiangong china opera con tripulación permanente desde 2022 y tiene capacidad para crecer. Si EE.UU. no garantiza una presencia continua en LEO después de 2030, la única estación habitada en órbita baja sería china. Ese escenario es políticamente inaceptable para Washington.
Esta presión geopolítica es, probablemente, el factor que más peso tiene en la decisión final sobre cómo y cuándo se desactiva la ISS y qué la reemplaza.
Cronología clave: del presente al fin de la ISS
| Año estimado | Evento |
|---|---|
| 2024-2026 | Operación normal con tripulación de 7 personas (Expedición 72 y siguientes) |
| 2027-2028 | Posible acoplamiento de módulos transicionales o comerciales a la ISS |
| 2029-2030 | Fin de operaciones de la ISS; inicio del proceso de desorbitación controlada |
| Post-2030 | Operación de estaciones privadas (Axiom, Blue Reef, Starlab) y posible ROS rusa |
| 2030+ | Reentrada controlada de la ISS sobre el Océano Pacífico |
Qué pasa con la investigación científica
La ISS es un laboratorio de microgravedad único. Desde su ocupación continua en noviembre del año 2000, se han realizado experimentos en astrobiología, física de fluidos, meteorología, medicina espacial y múltiples disciplinas más. La pregunta es si las futuras estaciones privadas podrán mantener ese nivel de actividad científica.
La respuesta corta es: depende del modelo de negocio. Las estaciones comerciales tendrán que equilibrar la investigación científica —que puede ser subsidiada por gobiernos o empresas farmacéuticas— con servicios de turismo espacial o fabricación en microgravedad. La rentabilidad no está garantizada, como la propia NASA admite.
Lo que sí es claro es que ningún proyecto privado actual tiene la escala de la ISS. Con 915 m³ de volumen presurizado, 73 metros de longitud y 109 metros de ancho, la estación es una infraestructura difícil de igualar en el corto plazo.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo exactamente se desactivará la ISS?
La fecha oficial es 2030. La NASA planificó operaciones hasta ese año. No hay extensión confirmada más allá de esa fecha, aunque una prórroga técnica hasta 2032 no está descartada si las condiciones lo permiten.
¿La ISS se va a destruir o quedará en órbita?
No quedará en órbita. El plan es una reentrada controlada sobre el Océano Pacífico, lejos de zonas pobladas. Dejar una estructura de 420 toneladas abandonada en órbita sería peligroso por el riesgo de colisión con otros satélites.
¿Habrá una estación espacial que reemplace a la ISS?
Sí, pero probablemente no una sola. La NASA financia el desarrollo de estaciones privadas (Axiom, Blue Reef, Starlab) y evalúa un modelo híbrido con un módulo central propio. Rusia planea su estación ROS. El escenario más probable después de 2030 es múltiples plataformas más pequeñas en lugar de una sola estación gigante.
¿Qué pasará con los astronautas cuando se cierre la ISS?
Las misiones tripuladas continuarán hacia las nuevas estaciones comerciales o hacia destinos como la Luna en el marco del programa Artemisa. No hay planes de interrumpir la presencia humana continua en el espacio después de 2030.
¿Rusia seguirá siendo parte de las estaciones espaciales futuras?
El plan de Rusia es independizarse con la estación ROS, usando módulos del segmento ruso de la ISS como punto de partida. La colaboración con EE.UU. en órbita baja probablemente termine con la desactivación de la ISS.
Escrito por
Redacción Space Pragmatism
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