Cuándo se retira la Estación Espacial Internacional y qué la reemplaza

Estación Espacial Internacional

La NASA planea dejar de operar la Estación Espacial Internacional en 2030 y
sacarla de órbita en enero de 2031, para que caiga en el punto del océano
Pacífico más alejado de tierra firme. En febrero de 2026 el Congreso
estadounidense empezó a evaluar una prórroga de esa fecha, según informó
Reuters.

El reemplazo previsto son estaciones comerciales operadas por empresas
privadas, con la NASA como cliente en lugar de dueña. Ninguna está en órbita
todavía.

Índice
  1. Qué es lo que se retira
    1. Los números de la estación
  2. Cómo se baja algo de 400 toneladas
  3. Qué la reemplaza
    1. El problema del calendario
  4. Las voces que discuten la fecha
  5. Qué se hizo ahí arriba
    1. De dos secciones y cinco socios
  6. Preguntas frecuentes
    1. ¿En qué año se retira exactamente la ISS?
    2. ¿Dónde va a caer?
    3. ¿Cuánto tiempo estuvo habitada?
    4. ¿Cuántas personas la visitaron?
    5. ¿Por qué no se la deja en órbita como monumento?
    6. ¿Qué pasa con la ciencia mientras tanto?
    7. ¿Se puede ver desde la Tierra?

Qué es lo que se retira

El astronauta Frank Rubio recorre la estación módulo por módulo, en
el canal en español de la NASA.

La ISS es un proyecto de cinco agencias: la NASA estadounidense, Roscosmos,
la japonesa JAXA, la europea ESA y la canadiense CSA. Su primer componente se
lanzó en 1998 y los primeros residentes de larga duración llegaron el 2 de
noviembre de 2000.

Desde entonces no estuvo vacía ni un día. Lleva más de 25 años de presencia
humana continua, un récord que superó al de la estación soviética Mir, que había
llegado a 9 años, 11 meses y 23 días.

Los números de la estación

Masa Alrededor de 400 toneladas
Altitud media de la órbita 400 kilómetros
Duración de una vuelta a la Tierra Unos 93 minutos
Órbitas por día 15,5
Primer componente 1998
Último módulo presurizado principal Leonardo, 2011
Visitantes 244 personas de 19 países, hasta abril de 2021

Es el objeto artificial más grande que hay en el espacio, y se ve a simple
vista desde la superficie cuando pasa por encima.

Cómo se baja algo de 400 toneladas

No se puede dejar caer sin control. Una estructura de ese tamaño no se
desintegra por completo al entrar en la atmósfera, y los fragmentos que
sobreviven tienen que terminar lejos de cualquier persona.

El destino elegido es el Punto Nemo, la zona del Pacífico más alejada de
tierra firme. Ahí terminaron otras estaciones y decenas de vehículos espaciales:
es el cementerio orbital por defecto.

La maniobra requiere un vehículo dedicado que empuje la estación hacia abajo
de forma controlada, en una secuencia planificada con años de anticipación.

Qué la reemplaza

La NASA tiene un programa de estaciones espaciales comerciales, con la idea de
pasar de operar su propio laboratorio a comprar tiempo en laboratorios ajenos. En
el papel, la agencia deja de mantener infraestructura y se concentra en la Luna
y en Marte.

Entre los candidatos aparece Haven-2, de la empresa Vast. Hay otros proyectos
en desarrollo, y ninguno voló todavía con tripulación.

Rusia, por su parte, viene planteando desde hace años la construcción de una
estación propia, con la posibilidad de reutilizar módulos del segmento ruso de la
ISS.

El problema del calendario

Acá está la parte incómoda. Entre el retiro de la ISS y la puesta en servicio
de una estación comercial puede quedar un hueco sin laboratorio permanente en
órbita baja.

Si eso pasa, se interrumpe una serie de experimentos de larga duración que
lleva dos décadas y media, y se pierde la única plataforma donde se estudia el
efecto de la microgravedad sostenida sobre el cuerpo humano. Es el dato que hace
falta para planificar viajes largos a Marte.

Las voces que discuten la fecha

La discusión tiene los dos extremos ocupados.

En febrero de 2025, Elon Musk propuso adelantar la salida de órbita a 2027,
tres años antes de lo acordado con los socios del programa, con el argumento de
concentrar recursos en Marte.

Del otro lado, el astronauta veterano Don Pettit sostuvo que la estación puede
seguir operando más allá de 2030. Y el Congreso estadounidense abrió en 2026 la
discusión formal sobre extenderle la vida.

Qué se hizo ahí arriba

La estación funciona como laboratorio de microgravedad permanente. Ahí se
estudia astrobiología, astronomía, meteorología y física en condiciones que no se
pueden reproducir en la Tierra.

El otro uso, menos visible, es de banco de pruebas. Los sistemas que van a
necesitar las misiones largas a la Luna y a Marte se ensayan primero en órbita
baja, donde una falla se corrige con una nave de carga en lugar de terminar en
tragedia.

Las naves que la abastecen dan una idea del tamaño de la operación: Soyuz y
Progress rusas, Dragon y Cygnus estadounidenses, el vehículo japonés HTV, y antes
el ATV europeo y el Transbordador Espacial. La Dragon es la única que además trae
carga de vuelta, y por eso se usa para bajar experimentos y analizarlos en
tierra.

De dos secciones y cinco socios

La estación está dividida en dos partes. El segmento ruso lo opera Roscosmos;
el estadounidense lo comparten varias naciones.

Esa arquitectura, pensada en los noventa como garantía de cooperación, es hoy
una de las complicaciones del retiro: cualquier decisión sobre el futuro
involucra a cinco agencias con agendas propias.

Preguntas frecuentes

¿En qué año se retira exactamente la ISS?

El plan vigente marca el fin de operaciones en 2030 y la salida de órbita en
enero de 2031. La fecha está en revisión: el Congreso de Estados Unidos analiza
extenderla.

¿Dónde va a caer?

En el Punto Nemo, en el océano Pacífico. Es el lugar del planeta más alejado
de cualquier costa, y se usa desde hace décadas para desorbitar vehículos
grandes.

¿Cuánto tiempo estuvo habitada?

Sin interrupciones desde el 2 de noviembre de 2000. Son más de 25 años, el
período más largo de presencia humana continua en órbita terrestre baja.

¿Cuántas personas la visitaron?

244 astronautas, cosmonautas y turistas espaciales de 19 países hasta abril de
2021, varios de ellos en más de una ocasión. La lista incluye 153
estadounidenses y 50 rusos.

¿Por qué no se la deja en órbita como monumento?

Porque a 400 kilómetros de altitud la atmósfera todavía roza la estructura y
la va frenando. Sin las maniobras periódicas que la elevan, la estación pierde
altura sola hasta reentrar de forma descontrolada. Dejarla ahí no es una opción
pasiva: hay que sostenerla activamente o bajarla de manera planificada.

¿Qué pasa con la ciencia mientras tanto?

Es la pregunta abierta. Los experimentos de larga duración necesitan
continuidad, y si entre el retiro de la ISS y la primera estación comercial queda
un hueco, esa serie se corta. Los datos sobre el efecto de la microgravedad
sostenida en el cuerpo humano son justamente los que hacen falta para planificar
un viaje a Marte.

Estación Espacial Internacional

¿Se puede ver desde la Tierra?

Sí, a simple vista. Al orbitar a 400 kilómetros y ser el objeto artificial más
grande en el espacio, se distingue como un punto brillante que cruza el cielo sin
titilar. Da 15,5 vueltas al planeta por día, así que las pasadas visibles son
frecuentes.

El módulo Leonardo, el último principal en acoplarse, llegó en 2011. Para
cuando la estación salga de órbita, esa pieza habrá pasado veinte años en el
espacio.

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