Hielo en Marte: qué es, dónde está y por qué importa

Bajo la superficie de Marte hay agua. No líquida, sino congelada, enterrada a distintas profundidades, distribuida desde los polos hasta latitudes medias. Ese hielo es probablemente el recurso más valioso que encontrarán los primeros humanos que aterricen allí. Y mapearlo con precisión es, hoy, una de las prioridades científicas más serias de la exploración espacial.
Dos estudios publicados en The Planetary Science Journal presentaron en 2024 nuevos mapas del hielo subterráneo marciano, desarrollados por el Planetary Science Institute (PSI) dentro del proyecto Mars Subsurface Water Ice Mapping (SWIM). Los resultados cambian la forma en que los ingenieros y científicos planifican las próximas misiones tripuladas.
Qué tipos de hielo existen en Marte
El planeta tiene dos grandes categorías de hielo. El más relevante para la exploración es el hielo de agua (H₂O), presente en capas masivas en los polos y en depósitos enterrados en latitudes medias y bajas. El segundo tipo es el hielo de dióxido de carbono (CO₂), que aparece principalmente en los polos durante el invierno marciano y se sublima en verano.
El hielo de CO₂ tiene interés científico para entender el ciclo climático del planeta, pero el de agua es el que concentra la atención de las misiones futuras. La razón es simple: el agua puede convertirse en oxígeno para respirar, en hidrógeno para combustible y en líquido para consumo o cultivos.
En la superficie, el hielo polar no es estable a largo plazo. La baja densidad de la atmósfera marciana —equivalente a menos del 1% de la terrestre— hace que el hielo se sublime directamente, sin pasar por estado líquido. Por eso el interés científico se concentra en los depósitos subterráneos, protegidos del ambiente.

Dónde está el hielo en Marte y cómo se detecta
Los tres mapas globales que compara el proyecto SWIM —denominados BF08, PQ19 y el nuevo SWIM23— coinciden en un punto: hay hielo en el primer metro de suelo por encima de los 50° de latitud en ambos hemisferios. Más allá de esa franja, la certeza disminuye.
El problema está en las latitudes medias y bajas, justamente donde se planifican los futuros aterrizajes humanos. Las regiones polares tienen temperaturas extremas, vientos violentos y noches de meses de duración. Para operaciones prolongadas, los ingenieros necesitan zonas más templadas. Ahí el hielo existe, pero a mayor profundidad y con mayor incertidumbre en su localización.
Técnicas para mapear el hielo subterráneo
Los científicos del PSI combinan cuatro tipos de datos para construir sus mapas:
- Datos térmicos: el espectrómetro TES de la misión Mars Global Surveyor mide cómo cambia la temperatura superficial entre el día y la noche. Las distintas capas del subsuelo alteran ese comportamiento, lo que permite inferir si hay hielo cerca.
- Espectroscopía de neutrones: detecta hidrógeno en el subsuelo. Más hidrógeno equivale, en muchos casos, a más agua congelada.
- Radar de penetración: envía pulsos de radio que atraviesan el suelo y rebotan en capas internas. El SHARAD de la misión Mars Reconnaissance Orbiter ha sido clave en esto.
- Imágenes de superficie: cráteres de impacto reciente que exponen hielo blanco antes de que se sublime, manchas de color en pendientes, patrones geomorfológicos típicos de suelos congelados.
La limitación principal de los métodos térmicos, según el equipo de Hanna Sizemore, es que pierden sensibilidad cuando el hielo está a más de 30 centímetros de profundidad. Eso genera una zona gris justo donde los aterrizajes son más viables.
Las discrepancias entre mapas
Los tres modelos globales no siempre coinciden. En el hemisferio norte, la frontera donde el hielo deja de ser detectable varía decenas de kilómetros entre un mapa y otro. Esas diferencias no son errores: responden a distintos instrumentos, modelos numéricos y condiciones atmosféricas al momento de las mediciones.
El proyecto SWIM no busca elegir el mapa "correcto". La estrategia es usar todos juntos para reducir incertidumbre. Donde los tres coinciden, la confianza es alta. Donde divergen, hay que ser más cautos.
Por qué el hielo en Marte importa para las misiones futuras
La razón más directa es logística. Llevar agua desde la Tierra hasta Marte es prohibitivo. Un kilogramo de carga útil en una misión interplanetaria puede costar decenas de miles de dólares solo en propelente. Si los astronautas pueden extraer agua del subsuelo marciano, reducen drásticamente la masa que deben transportar desde casa.
Sizemore, investigadora del PSI, lo explica con un ejemplo concreto: el hielo excavado puede transformarse en hidracina, combustible esencial para cohetes de retorno. Esta estrategia tiene nombre técnico: ISRU, por sus siglas en inglés (In-Situ Resource Utilization, o utilización de recursos in situ). Es el mismo principio que llevó a los exploradores terrestres a cazar y cultivar en lugar de cargar toda su comida desde el punto de partida.
El hielo como archivo climático
Más allá de la logística, el hielo marciano es un registro geológico. Las capas de hielo polar acumulan polvo y gases atrapados a lo largo de millones de años, de forma similar a los núcleos de hielo antártico que los científicos usan para reconstruir el clima terrestre del pasado.
Estudiar esas capas puede revelar cuándo Marte perdió su atmósfera densa, qué tan activo fue volcánicamente, y si alguna vez tuvo condiciones que permitieran agua líquida en la superficie durante períodos prolongados. Esa historia importa también para entender si el planeta pudo albergar vida microbiana.
La conexión con la búsqueda de vida
En septiembre de 2025, la NASA anunció que el rover Perseverance detectó indicios de antiguas reacciones redox en el cráter Jezero, un lecho de lago seco. Según informó National Geographic, esas reacciones pueden ser producidas tanto por procesos biológicos como geológicos, y su origen sigue sin estar confirmado.
El agua congelada está en el centro de ese debate. Si Marte tuvo agua líquida durante suficiente tiempo, pudo haber tenido vida. El hielo subterráneo que persiste hoy podría preservar evidencia química de esa historia, o incluso albergar microorganismos en estado latente en zonas donde el calor geotérmico mantiene condiciones marginalmente habitables.
El estado actual del mapeo: qué saben los científicos
El mapa SWIM23, publicado en The Planetary Science Journal, es el más detallado disponible hasta ahora para latitudes por encima de 50° en ambos hemisferios. Para latitudes más bajas, sigue siendo una estimación con rangos de incertidumbre considerables.
Lo que sí está confirmado por múltiples misiones:
- Los casquetes polares norte y sur contienen hielo de agua y CO₂ en capas alternadas.
- El polo norte tiene una capa permanente de hielo de agua de varios kilómetros de espesor.
- Imágenes del Mars Reconnaissance Orbiter mostraron hielo expuesto en cráteres de impacto reciente en latitudes medias, que se sublimó en días o semanas.
- El radar SHARAD detectó depósitos subterráneos de hielo en la región de Utopia Planitia, en el hemisferio norte, con un volumen estimado comparable al del lago Superior.
Ese depósito en Utopia Planitia es uno de los candidatos más serios para futuras misiones de extracción, por su latitud relativamente favorable y su accesibilidad potencial.
Preguntas frecuentes sobre el hielo en Marte
¿Hay agua líquida en Marte?
En la superficie, no. La presión atmosférica es tan baja que el agua líquida no puede existir de forma estable. En 2018, el radar MARSIS de la misión Mars Express detectó una señal interpretada como agua líquida salobre bajo el polo sur, a unos 1,5 km de profundidad. El hallazgo es controvertido: otros estudios sugieren que la señal puede tener explicaciones geológicas. No hay confirmación definitiva.
¿A qué profundidad está el hielo en latitudes medias?
Varía según la zona. En latitudes por encima de 50°, puede estar a menos de un metro de la superficie. En latitudes más bajas, los modelos actuales lo sitúan entre uno y varios metros de profundidad, pero con mayor incertidumbre. El proyecto SWIM trabaja específicamente para reducir ese margen de error.
¿Cuándo podría extraerse hielo marciano en una misión real?
La NASA y la ESA tienen planificadas misiones de demostración tecnológica de ISRU para la década de 2030. Una misión tripulada con capacidad real de extracción no se contempla antes de la segunda mitad de esa década, según los calendarios publicados por ambas agencias. Antes de eso, misiones robóticas deberán verificar la ubicación exacta y las propiedades del hielo en las zonas de aterrizaje candidatas.
¿El rover Perseverance busca hielo?
No directamente. Perseverance opera en el cráter Jezero, cerca del ecuador marciano, donde el hielo superficial no existe. Su misión principal es buscar signos de vida pasada y recolectar muestras para un futuro retorno a la Tierra. La búsqueda activa de hielo subterráneo se realiza principalmente desde orbitadores.
¿Por qué no aterrizar directamente en los polos, donde hay más hielo?
Las condiciones polares marcianas son extremas incluso para robots. Las noches polares duran meses, lo que imposibilita la generación de energía solar. Las temperaturas caen por debajo de -120 °C. Los vientos y tormentas de polvo son más frecuentes e intensos. Para misiones humanas prolongadas, esas condiciones son inviables con la tecnología actual. Las latitudes medias ofrecen un equilibrio entre acceso al hielo y condiciones operativas tolerables.

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