Saltar al contenido
Sistema Solar

Núcleo de Marte: qué revelan los datos de la NASA en 2026

Un análisis publicado en Nature confirmó que Marte tiene un núcleo interno sólido y un núcleo externo líquido, una estructura parecida a la de la Tierra.

Redacción Space Pragmatism
Publicado
Lectura
7 min
Ilustración de Marte cortado que deja ver sus capas y su núcleo incandescente, con un módulo de aterrizaje en la superficie
En esta nota
  1. El interior de Marte sorprende: un núcleo sólido dentro de uno líquido
  2. Qué pasó exactamente con los datos de InSight
  3. Por qué este hallazgo importa más allá de Marte
  4. Contexto: de dónde viene este conocimiento y qué lo hace único
  5. Qué esperar en los próximos años
  6. Reacciones y perspectiva editorial

El interior de Marte sorprende: un núcleo sólido dentro de uno líquido

Un análisis publicado en Nature confirmó que Marte tiene un núcleo interno sólido rodeado de un núcleo externo líquido, una estructura mucho más parecida a la de la Tierra de lo que cualquier modelo previo anticipaba. El hallazgo se apoya en los datos sísmicos recopilados por la misión InSight de la NASA entre 2018 y 2022, y representa uno de los avances más significativos en geología planetaria de los últimos años.

La estimación del equipo científico sitúa el radio del núcleo sólido interno en torno a 613 kilómetros, con un margen de error de aproximadamente 67 kilómetros. Los investigadores identificaron ondas sísmicas del tipo PKKP y PKiKP que solo pueden explicarse con un límite definido entre material fundido y material sólido en las profundidades marcianas.

Este descubrimiento obliga a reescribir parte de lo que se daba por sentado sobre el planeta rojo: durante décadas, la comunidad científica asumió que su núcleo era completamente líquido. Esa premisa acaba de caer.

Qué pasó exactamente con los datos de InSight

La sonda InSight aterrizó en la llanura de Elysium Planitia en noviembre de 2018 con un objetivo muy concreto: escuchar Marte por dentro. Su sismómetro, desarrollado por el CNES (agencia espacial francesa) en colaboración con la NASA, registró un total de 1.319 eventos sísmicos —los llamados marsquakes— antes de que la misión concluyera en diciembre de 2022, cuando sus paneles solares quedaron inutilizados por la acumulación de polvo marciano.

Los datos que dejó esa sonda siguen siendo analizados. El estudio publicado en Nature en septiembre de 2025 es el resultado de ese trabajo de largo aliento. Los autores detectaron un salto de velocidad de compresión de aproximadamente el 30% al cruzar la frontera entre el núcleo externo líquido y el interno sólido. Esa variación brusca en la velocidad de propagación de las ondas es, en esencia, la firma física de un cambio de estado del material.

El equipo también describió la composición estimada del núcleo: hierro y níquel como componentes dominantes, con trazas de elementos más ligeros como oxígeno. Un perfil mineral que acerca a Marte a los planetas rocosos diferenciados del sistema solar interior.

Según informó la propia NASA al presentar los resultados preliminares, fue la primera vez que la sismología se utilizó como herramienta principal de exploración más allá de la Tierra desde la era Apolo. El salto metodológico es tan relevante como el hallazgo en sí.

Ilustración de un módulo de aterrizaje con dos paneles solares sobre un suelo rojizo, con un remolino de polvo al fondo

Por qué este hallazgo importa más allá de Marte

La estructura interna de un planeta no es un dato puramente académico. Está directamente vinculada a su historia magnética, a la capacidad de retener una atmósfera y, en última instancia, a si ese mundo pudo o puede albergar condiciones favorables para la vida.

En la Tierra, el crecimiento gradual del núcleo sólido interno libera calor y elementos ligeros hacia el núcleo líquido circundante. Ese movimiento de convección es el motor de la dinamo terrestre, el mecanismo que genera el campo magnético global. Sin ese campo, la radiación solar y cósmica erosionaría la atmósfera con una eficiencia devastadora.

Marte perdió su campo magnético global hace miles de millones de años. Su superficie está hoy expuesta a niveles de radiación que harían imposible la vida tal como la conocemos. Pero el descubrimiento de un núcleo interno sólido sugiere que en algún momento de su historia temprana, Marte pudo haber contado con una protección similar a la terrestre.

La pregunta que abre este hallazgo es igual de importante que la respuesta que da: ¿por qué se apagó la dinamo marciana? ¿Fue por enfriamiento acelerado, por composición química del núcleo, por algún impacto catastrófico? Entender ese colapso también aporta información valiosa sobre el futuro a largo plazo del campo magnético terrestre y sobre qué condiciones necesitan los exoplanetas rocosos para sostener una atmósfera estable.

De acuerdo con datos de la ESA compilados en el marco del programa Aurora de exploración planetaria, Marte es el laboratorio natural más accesible para estudiar cómo evolucionan los planetas rocosos de tamaño intermedio. Lo que se aprende allí tiene implicaciones directas para clasificar los miles de exoplanetas detectados hasta la fecha.

Contexto: de dónde viene este conocimiento y qué lo hace único

Antes de InSight, todo lo que sabíamos sobre el interior de Marte provenía de modelos teóricos, mediciones de gravedad y el análisis de meteoritos marcianos encontrados en la Tierra. Eran herramientas útiles, pero indirectas. La sismología cambió las reglas del juego.

La técnica no es nueva: desde los años setenta se usa en la Tierra para mapear corteza, manto y núcleo con una precisión milimétrica. La novedad fue aplicarla en otro planeta. La misión Apollo instaló sismómetros en la Luna entre 1969 y 1972, pero InSight fue el primer experimento sísmico diseñado específicamente para explorar un planeta rocoso diferente.

Un factor que los investigadores insisten en señalar —y que conviene no omitir— es la limitación estructural del estudio: InSight fue una sola estación sísmica en todo el planeta. En la Tierra, se utilizan redes de cientos o miles de sismógrafos para cruzar datos y reducir ambigüedades. Con un único punto de escucha, separar señal útil de ruido sísmico exige un trabajo estadístico y analítico muy riguroso, y algunos especialistas piden más comprobaciones independientes antes de considerar el modelo definitivo.

Aun con esa cautela, el consenso en la comunidad científica es que los datos son sólidos. Un estudio publicado en 2023 en Science ya había revisado estimaciones anteriores del tamaño total del núcleo marciano, reduciéndolo respecto a cálculos previos e indicando una densidad mayor de lo esperado. El nuevo trabajo en Nature añade la capa interna sólida a ese modelo revisado.

Qué esperar en los próximos años

La misión InSight ya no está operativa, pero su legado de datos continuará siendo explotado. Varios equipos internacionales siguen aplicando nuevos algoritmos de procesamiento a los registros sísmicos archivados, y es probable que aparezcan publicaciones adicionales que refinen o maticen el modelo actual del núcleo de Marte.

El siguiente salto cualitativo requerirá nuevas misiones con capacidad sísmica. La NASA y la ESA estudian dentro de sus respectivas hojas de ruta la posibilidad de incluir instrumentos geofísicos en futuras landers marcianas, aunque ninguna misión de ese tipo tiene fecha de lanzamiento confirmada para la próxima década.

China, por su parte, avanza con su programa de exploración marciana Tianwen, que podría incluir elementos de geofísica en misiones posteriores a Tianwen-1. Si en algún momento se despliega una red de dos o más sismómetros en Marte, la calidad del mapeo sísmico mejoraría de forma exponencial.

Mientras tanto, los modelos teóricos del interior marciano seguirán siendo actualizados con los datos disponibles. Cada nuevo paper que refina la estructura del núcleo de Marte acerca un poco más la posibilidad de responder la pregunta de fondo: qué hace que un planeta rocoso mantenga o pierda su vitalidad interna. Y esa pregunta, en última instancia, también habla sobre la Tierra.

Reacciones y perspectiva editorial

La publicación del estudio en Nature generó reacciones entusiastas en la comunidad de ciencias planetarias. Investigadores de instituciones como el Instituto de Física del Globo de París —que lideró el desarrollo del sismómetro de InSight— y la Universidad de Zurich, cuyos equipos han sido protagonistas del análisis sísmico marciano, destacaron el hallazgo como un punto de inflexión en la comprensión del planeta.

Desde este blog, el dato que más llama la atención no es solo que Marte tenga un núcleo sólido, sino la velocidad con que los modelos establecidos quedan obsoletos. Hace apenas tres años, el debate giraba en torno al tamaño del núcleo líquido. Ahora hay que incorporar una capa adicional. La ciencia planetaria avanza a golpe de datos, y los datos de InSight siguen dando.

Marte lleva décadas siendo el planeta que más preguntas genera. Con cada respuesta, aparecen tres nuevas. Eso, lejos de ser un problema, es exactamente cómo debería funcionar la exploración científica.

Escrito por

Redacción Space Pragmatism

Divulgación sobre exploración espacial, cohetes y astronomía en español. Si encuentras un error en esta nota, escríbenos a [email protected].

Para seguir leyendo