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Vida Extraterrestre

Planeta rocoso con atmósfera: qué significa este hallazgo para la búsqueda de vida

Un estudio publicado en Science en julio de 2025 confirmó por primera vez una atmósfera en un planeta rocoso: el exoplaneta LHS 1140 b, a 40 años luz.

Redacción Space Pragmatism
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7 min
Cuerpo rocoso gris y redondeado sobre un fondo negro
En esta nota
  1. Qué se detectó y cómo se hizo
  2. Qué tipo de atmósfera tiene y qué significa eso
  3. El contexto: otros planetas rocosos con atmósfera detectados
  4. Por qué importa para la búsqueda de vida extraterrestre
  5. Qué sigue después de este descubrimiento
  6. Preguntas frecuentes sobre el hallazgo

Por primera vez en la historia de la astronomía, un equipo internacional de investigadores confirmó la presencia de una atmósfera en un planeta rocoso con atmósfera comparable a la Tierra. El exoplaneta en cuestión es LHS 1140 b, ubicado a 40 años luz del sistema solar, y el hallazgo fue publicado en la revista Science el 17 de julio de 2025. No es un resultado menor: durante décadas, las únicas atmósferas detectadas en exoplanetas correspondían a gigantes gaseosos, mundos sin superficie sólida y sin ninguna posibilidad real de albergar vida como la conocemos.

El descubrimiento cambia las reglas del juego. Según explicó el astrobiólogo José Antonio Caballero, experto del Centro de Astrobiología del CSIC de España, en declaraciones recogidas por la agencia EFE: "¡Por fin! Ya era hora de detectar señales de atmósfera en un planeta parecido a la Tierra". La comparación que hizo Caballero es directa: esto es como anotar el primer gol de un partido que recién empieza.

Ilustración de una estación espacial y una nave que se acercan a Marte

Qué se detectó y cómo se hizo

LHS 1140 b fue descubierto en 2017. Orbita una estrella enana roja a una distancia tal que completa una vuelta completa cada 24,7 días terrestres. Su masa es 5,6 veces la de la Tierra y su radio, aproximadamente 1,7 veces mayor. Eso lo ubica en la categoría de las llamadas súper-Tierras: mundos rocosos más grandes que el nuestro pero más pequeños que Neptuno.

La detección inicial de atmósfera ocurrió en 2024, cuando investigadores del Observatorio Carnegie en California utilizaron el espectrógrafo del telescopio Magellan Clay, ubicado en el Observatorio de Las Campanas, Chile. Ahí captaron señales de escape de helio desde la atmósfera del planeta durante su tránsito frente a la estrella anfitriona. El proceso es técnicamente elegante: la luz de la estrella atraviesa la atmósfera del exoplaneta y, al descomponerse como en un prisma, revela qué elementos químicos están presentes.

Shreyas Vissapragada, del Observatorio Carnegie, fue contundente al describir el momento: "El helio fue una prueba clara de la existencia de una atmósfera en un exoplaneta situado en la zona habitable. Fue absolutamente emocionante", según consignó el medio alemán DW en su edición en español.

Qué tipo de atmósfera tiene y qué significa eso

Las observaciones posteriores de 2025 agregaron complejidad al panorama. Ya no se detectó fuga de helio, lo que llevó a los científicos a modelar una atmósfera con múltiples capas: una zona superior dominada por helio, pobre en hidrógeno, y capas inferiores donde otras especies químicas —incluyendo posiblemente agua— quedan atrapadas cerca de la superficie.

Eso abre una posibilidad concreta: que LHS 1140 b tenga agua en estado líquido. El planeta recibe el 42% de la radiación estelar que recibe la Tierra, y sus temperaturas serían compatibles con la presencia de agua líquida, aunque los investigadores aún no pueden confirmar si tiene una superficie sólida como la terrestre.

José Antonio Caballero describió el planeta como un mundo "a medio camino entre un mundo oceánico completamente cubierto de agua y un gigante helado parecido a Urano y Neptuno". Es decir: no es una copia de la Tierra, pero tampoco está descartado como candidato habitable.

El contexto: otros planetas rocosos con atmósfera detectados

LHS 1140 b no es el único planeta rocoso en el que se detectó atmósfera, pero sí el más relevante por su ubicación en la zona habitable de su estrella. Antes de este hallazgo, otro caso llamó la atención: el exoplaneta 55 Cancri e, también conocido como Janssen.

En ese caso, según datos publicados por Reuters y recogidos por Milenio, el telescopio espacial James Webb detectó señales de atmósfera mediante observaciones infrarrojas. Sin embargo, las condiciones son radicalmente distintas: 55 Cancri e orbita su estrella en apenas 18 horas, su temperatura superficial ronda los 1.725 grados Celsius y está probablemente cubierto por un océano de magma. No hay posibilidad de habitabilidad.

La diferencia entre ambos casos es fundamental. 55 Cancri e tiene atmósfera porque su océano de lava libera gases continuamente —probablemente dióxido de carbono, monóxido de carbono, vapor de agua y dióxido de azufre, según el científico planetario Renyu Hu del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA—. LHS 1140 b, en cambio, está en la zona habitable y sus condiciones son compatibles con temperaturas mucho más moderadas.

Por qué importa para la búsqueda de vida extraterrestre

La detección de atmósferas en exoplanetas rocosos es uno de los métodos centrales para buscar señales de vida fuera de la Tierra. El doctor José Franco, del Instituto de Astronomía de la UNAM, explicó en un conversatorio organizado por el Centro de Ciencias de la Complejidad que "una de las formas de búsqueda de vida fuera de nuestro planeta es mediante la detección de moléculas relacionadas con la vida en las atmósferas de otros mundos".

El razonamiento es directo: los seres vivos generan residuos metabólicos gaseosos que modifican la composición de la atmósfera. En la Tierra, el metano es un ejemplo. Si un exoplaneta tiene una atmósfera con composición anómala —moléculas que no deberían estar ahí sin actividad biológica—, eso sería una señal de vida. No confirmación, pero sí señal.

La astrobiología, rama de la astronomía dedicada a entender el origen y distribución de la vida en el universo, lleva décadas buscando este tipo de evidencias. En México, el Instituto de Astronomía de la UNAM tiene sede en Ensenada con un Laboratorio de Astrobiología, y existe también una Sociedad Mexicana de Astrobiología, según información publicada por Ciencia UNAM.

El hallazgo de LHS 1140 b no confirma que haya vida. Pero confirma que existen planetas rocosos con atmósfera en zonas habitables, lo cual era el paso previo indispensable para cualquier búsqueda seria.

Qué sigue después de este descubrimiento

Los investigadores planean observaciones adicionales con el telescopio espacial James Webb para analizar la composición química de la atmósfera de LHS 1140 b con mayor precisión. El objetivo es detectar posibles biofirmas: moléculas que solo se explican por actividad biológica.

También observaron al planeta vecino en el mismo sistema, LHS 1140 c, que es más pequeño y está sometido a mayor irradiación estelar. Ahí no encontraron indicios de atmósfera, lo que refuerza la especificidad del hallazgo en LHS 1140 b.

El astrobiólogo Caballero fue claro sobre las expectativas: "Esta es la primera detección, pero luego vendrán muchas más". La tecnología disponible —especialmente con el James Webb en operación— permite hoy lo que era imposible hace diez años. El ritmo de descubrimientos debería acelerar.

Preguntas frecuentes sobre el hallazgo

¿LHS 1140 b tiene vida?

No se sabe. La detección de atmósfera es un paso necesario pero no suficiente. Para confirmar vida se necesitarían biofirmas específicas: moléculas cuya presencia solo se explique por actividad biológica. Eso aún no se ha detectado en ningún exoplaneta.

¿Qué diferencia a LHS 1140 b de 55 Cancri e?

Básicamente, la temperatura y la ubicación. LHS 1140 b orbita en la zona habitable de su estrella, con temperaturas compatibles con agua líquida. 55 Cancri e tiene más de 1.700 grados Celsius en su superficie y está cubierto de magma. Ambos tienen atmósfera, pero solo uno es candidato habitable.

¿A qué distancia está LHS 1140 b?

A 40 años luz de la Tierra. Un año luz equivale a aproximadamente 9,5 billones de kilómetros. Con la tecnología de propulsión actual, llegar ahí sería imposible en cualquier escala de tiempo humana.

¿Cómo se detectó la atmósfera?

Mediante espectroscopía de tránsito. Cuando el planeta pasa frente a su estrella, la luz estelar atraviesa la atmósfera del exoplaneta. Al analizar cómo cambia esa luz, los científicos identifican qué elementos químicos están presentes. En este caso, el helio fue la señal clave, detectada con el telescopio Magellan Clay en Chile.

Característica LHS 1140 b Tierra 55 Cancri e (Janssen)
Masa relativa a la Tierra 5,6x 1x 8,8x
Radio relativo a la Tierra 1,7x 1x ~2x
Período orbital 24,7 días 365 días ~18 horas
Temperatura superficial estimada Compatible con agua líquida 15°C promedio ~1.725°C
Distancia desde la Tierra 40 años luz — 41 años luz
Zona habitable Sí Sí No
Atmósfera detectada Sí (helio + capas múltiples) Sí Sí (CO₂, CO, vapor de agua posible)

Fuentes: DW en español (EFE/Science), Milenio Ciencia, Ciencia UNAM-DGDC.

Escrito por

Redacción Space Pragmatism

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