Vida extraterrestre: dónde buscarla y qué dice la ciencia

En septiembre de 2025, la NASA anunció algo que sacudió a la comunidad científica: el rover Perseverance detectó rastros de antiguas reacciones redox en el lecho seco de un lago marciano. Esas reacciones pueden ser producidas por procesos biológicos o geológicos. El origen sigue sin estar claro, pero el hallazgo representa uno de los indicios más concretos en décadas de búsqueda activa de vida extraterrestre.
Esta no es una pregunta nueva ni exclusiva de la ciencia ficción. El filósofo griego Metrodoro, en el siglo III a.C., ya advertía que creer que el nuestro es el único mundo habitado en el espacio infinito es tan absurdo como asegurar que en un vasto campo sembrado ha crecido sólo una espiga de trigo. Lo que cambió es que hoy tenemos los instrumentos para buscar respuestas con métodos verificables.
- Qué busca la ciencia exactamente
- Los lugares más prometedores donde se busca vida
- La química de la vida y por qué importa
- SETI y la búsqueda de señales inteligentes
- México y la astrobiología: participación local
- Qué significaría encontrar vida extraterrestre
- Estado actual de la búsqueda: resumen de misiones y proyectos
- Preguntas frecuentes sobre vida extraterrestre
Qué busca la ciencia exactamente
La búsqueda de vida extraterrestre no se trata sólo de encontrar seres inteligentes o civilizaciones avanzadas. Según el doctor José Franco, del Instituto de Astronomía de la UNAM, la astrobiología rastrea cualquier forma de vida: desde bacterias microscópicas hasta organismos complejos. La diversidad de vida en la Tierra —desde hongos hasta mamíferos— es la referencia de partida.
Los científicos se concentran en detectar biofirmas: moléculas o compuestos químicos que, en la Tierra, sólo producen organismos vivos. El metano es un ejemplo. Los seres vivos generan residuos metabólicos que alteran la composición de las atmósferas. Si se detecta ese tipo de huella química en otro planeta, podría indicar actividad biológica.
Pero hay un problema serio: los procesos geológicos también pueden producir estructuras complicadas que se parecen a señales de vida. Sean McMahon, astrobiólgo de la Universidad de Edimburgo, lo resume sin rodeos: "Buscamos una señal por encima de una línea de base y, la mayoría de las veces, no sabemos qué hay en la línea de base".

Los lugares más prometedores donde se busca vida
Marte: el laboratorio más cercano
Durante medio siglo, Marte ha sido el principal objetivo. Los módulos Viking de la NASA aterrizaron en 1976 y realizaron el primer experimento in situ para detectar actividad biológica: mezclaron muestras del suelo marciano con agua y nutrientes, y buscaron gases que revelarán metabolismo microbiano. El resultado fue sorprendente: los gases detectados coincidían con lo esperado si hubiera vida. Pero otros instrumentos no encontraron materia orgánica, lo que dejó el resultado en suspenso.
Casi 50 años después, el rover Perseverance trabaja en el cráter Jezero, que fue un lago hace miles de millones de años. En julio de 2024 fotografió una roca apodada "Cheyava Falls", con manchas irregulares que los científicos describen como posibles indicadores de que reacciones químicas dentro de la roca pudieron haber sustentado vida microbiana. Los resultados definitivos dependen del análisis de muestras que eventualmente regresarán a la Tierra.
K2-18b: el exoplaneta que cambió la conversación
En 2024, el Telescopio Espacial James Webb detectó indicios de un gas en el planeta K2-18b que, en la Tierra, es producido por organismos marinos simples. K2-18b orbita una estrella distante, a cientos de billones de kilómetros. El hallazgo fue descrito por el profesor Nikku Madhusudhan, del Instituto de Astronomía de la Universidad de Cambridge, como "lo más importante en términos de preguntas fundamentales".
K2-18b se ubica en lo que los astrónomos llaman la zona de habitabilidad o "Zona Ricitos de Oro": la distancia de una estrella donde las condiciones permiten agua líquida en superficie. Madhusudhan estima que podría haber miles de planetas así sólo en nuestra galaxia.
Los exoplanetas habitables y el catálogo creciente
Desde 1992, cuando se confirmó el primer planeta orbitando otra estrella fuera del sistema solar, se han descubierto cerca de 6,000 exoplanetas. Muchos son gigantes gaseosos o tienen temperaturas extremas. Pero un número significativo cae dentro de la zona habitable de sus estrellas.
El James Webb, lanzado en 2021, analiza la composición química de atmósferas de planetas lejanos buscando huellas moleculares que sólo podrían provenir de organismos vivos. Tiene limitaciones: no puede analizar planetas tan pequeños como la Tierra ni tan cercanos a sus estrellas madre por el resplandor. Para eso, la NASA planea el Observatorio de Mundos Habitables (HWO), proyectado para la década de 2030.
También está en construcción el Telescopio Extremadamente Grande (ELT) del Observatorio Europeo Austral, con 39 metros de diámetro —el espejo más grande jamás construido— instalado en el desierto de Chile. Entrará en operación a finales de esta década.
La química de la vida y por qué importa
Para entender qué buscar, los científicos parten de lo que saben: toda vida conocida usa ADN y ARN, moléculas formadas por carbono, oxígeno, hidrógeno, nitrógeno, azufre y fósforo. El agua es indispensable para las reacciones bioquímicas dentro de las células. Esto no significa que la vida extraterrestre deba ser igual a la terrestre, pero da un punto de partida para identificar condiciones mínimas.
Casi todos los elementos químicos de la tabla periódica se formaron en el interior de estrellas. Cuando una estrella muere, expulsa esos elementos al espacio, que luego se incorporan a nuevos sistemas solares y planetas. El calcio de los huesos humanos, el hierro de la sangre, el sodio de los nervios: todo se forjó en estrellas hace miles de millones de años. Como señala el doctor Franco de la UNAM, somos polvo de estrellas, y los ingredientes básicos de la vida están distribuidos por todo el universo.

SETI y la búsqueda de señales inteligentes
Paralelo a la búsqueda de biofirmas, existe la iniciativa SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence), que monitorea señales de radio y otras emisiones electromagnéticas en busca de patrones que sólo una civilización tecnológica podría generar. Hasta ahora, no ha encontrado señales confirmadas de origen inteligente extraterrestre.
La ciencia del SETI es, en muchos sentidos, más especulativa que la astrobiología aplicada a Marte o los exoplanetas. Pero sigue siendo un campo activo financiado por instituciones privadas como el Instituto SETI en California y por telescopios como el radiotelescopio FAST en China, el más grande del mundo con 500 metros de diámetro.
México y la astrobiología: participación local
México tiene una presencia real en este campo. La UNAM cuenta con el Instituto de Astronomía, cuya sede en Ensenada tiene un Laboratorio de Astrobiología. Existe además la Sociedad Mexicana de Astrobiología. Uno de los investigadores más importantes en el área fue el doctor Rafael Navarro, del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, quien participó en proyectos de la NASA antes de fallecer durante la pandemia de Covid-19.
La astrobiología en México es un campo pequeño pero activo, con investigadores que trabajan en química prebiótica, análisis de meteoritos y modelos de habitabilidad planetaria.
Qué significaría encontrar vida extraterrestre
El corresponsal de ciencia de la BBC, Pallab Ghosh, lo describe bien: hay descubrimientos que no sólo avanzan el conocimiento, sino que generan un cambio en la psique humana. Encontrar vida en otro mundo sería uno de esos momentos.
No implica necesariamente encontrar una civilización. Podría ser un microbio fossilizado en una roca marciana, o la detección inequívoca de un gas biológico en la atmósfera de un exoplaneta. Cualquiera de los dos casos reescribiría lo que sabemos sobre la vida y el lugar de la humanidad en el universo.
Frances Westall, directora emérita del Grupo de Exobiología del Centro de Biofísica Molecular de Francia, advierte que la confirmación no llega rápido. Le tomó casi 20 años confirmar el origen biológico de microbios fosilizados australianos de hace 3,450 millones de años. La ciencia exige paciencia y los instrumentos adecuados.
Estado actual de la búsqueda: resumen de misiones y proyectos
| Proyecto / Misión | Objetivo | Estado |
|---|---|---|
| Rover Perseverance (NASA) | Biofirmas en Marte, recolección de muestras | En operación (2021–presente) |
| Telescopio James Webb (NASA/ESA) | Atmósferas de exoplanetas habitables | En operación (2021–presente) |
| Telescopio Extremadamente Grande (ESO) | Exoplanetas tipo Tierra, atmósferas | En construcción, Chile |
| Observatorio de Mundos Habitables (NASA) | Planetas tipo Tierra con biofirmas | Proyectado para 2030s |
| SETI / Instituto SETI | Señales de inteligencia extraterrestre | Activo, sin confirmaciones |
| Laboratorio de Astrobiología UNAM Ensenada | Investigación básica en astrobiología | Activo |
Preguntas frecuentes sobre vida extraterrestre
¿Se ha encontrado vida extraterrestre?
No. Hasta la fecha no existe ningún hallazgo confirmado de vida fuera de la Tierra. Los descubrimientos recientes, como las reacciones redox detectadas por Perseverance o el gas en K2-18b, son indicios que requieren análisis adicionales antes de poder atribuirlos a actividad biológica.
¿Qué es una biofirma?
Es una molécula, compuesto o estructura que, en condiciones normales, sólo puede ser producida por organismos vivos. El metano, el oxígeno libre y ciertos compuestos de azufre son ejemplos. El problema es que algunos procesos geológicos pueden producir compuestos similares, lo que complica la interpretación.
¿Dónde es más probable encontrar vida en el sistema solar?
Además de Marte, los científicos consideran lunas como Europa (Júpiter) y Encélado (Saturno), que tienen océanos líquidos bajo su superficie de hielo. Las condiciones para vida microbiana podrían existir en esos entornos. La NASA planea la misión Europa Clipper, que llegará a esa luna en 2030.
¿El Telescopio James Webb puede confirmar vida extraterrestre?
Puede detectar biofirmas potenciales en atmósferas de exoplanetas, pero no puede confirmarlas por sí solo. Sus limitaciones técnicas no le permiten analizar planetas del tamaño de la Tierra cerca de estrellas brillantes. Para eso se requieren los telescopios de próxima generación.
¿Qué hace México en la búsqueda de vida extraterrestre?
La UNAM tiene un Laboratorio de Astrobiología en Ensenada y existe la Sociedad Mexicana de Astrobiología. Investigadores mexicanos han colaborado con la NASA en análisis de meteoritos y química prebiótica. El campo es pequeño pero con participación activa en la comunidad científica internacional.

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