Agujero negro de la Vía Láctea: cómo se alimenta Sagitario A*
Un estudio de marzo de 2026 en Astronomy & Astrophysics explica cómo se alimenta el agujero negro de la Vía Láctea: gas y una estrella binaria masiva.
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En esta nota
- Sagitario A*, el agujero negro supermasivo en el corazón de la galaxia
- Las nubes G1, G2 y G3: tres objetos, una sola historia
- Cómo se alimenta un agujero negro: el disco de acreción
- El telescopio que fotografió un agujero negro y el rol de México
- El destello más brillante jamás registrado: un agujero negro devorando una estrella
- Preguntas frecuentes sobre el agujero negro de la Vía Láctea
Un estudio publicado en marzo de 2026 en la revista Astronomy & Astrophysics ofrece la explicación más concreta hasta ahora sobre cómo se alimenta el agujero negro de la Vía Láctea. El mecanismo involucra nubes de gas, una estrella binaria masiva y trayectorias orbitales que los astrónomos tardaron años en descifrar.
El hallazgo fue liderado por investigadores del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre (Alemania), con participación de instituciones de Chile, Israel, Italia, Estados Unidos, Países Bajos, Suiza y Reino Unido. No es un descubrimiento menor: conecta fenómenos que hasta ahora se estudiaban por separado y abre una ventana nueva sobre la dinámica del centro galáctico.

Sagitario A*, el agujero negro supermasivo en el corazón de la galaxia
El centro de la Vía Láctea alberga a Sagitario A*, un agujero negro supermasivo con una masa equivalente a aproximadamente cuatro millones de soles. Así lo describe la doctora Anna Lía Longinotti, investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM, en la conferencia El resplandor de los agujeros negros, presentada en el ciclo Noticias del Cosmos de El Colegio de México.
Los agujeros negros supermasivos, según Longinotti, "poseen masas de millones o miles de millones de soles y viven en el centro de las galaxias". Son distintos a los agujeros negros estelares, que pesan entre dos y alrededor de 150 masas solares y se forman cuando una estrella masiva agota su combustible y colapsa.
Lo que hace peculiar a Sagitario A* no es solo su masa. Es que orbitan a su alrededor nubes de gas y polvo con comportamientos que, hasta hace poco, nadie podía explicar del todo.
Las nubes G1, G2 y G3: tres objetos, una sola historia
El estudio publicado en Astronomy & Astrophysics describe tres nubes de gas —denominadas G1, G2 y una tercera más reciente— que siguen trayectorias orbitales casi idénticas alrededor del agujero negro del centro de la galaxia. El conjunto recibió el nombre de "corriente G1–2–3".
El dato que disparó la investigación es estadístico: la probabilidad de que tres objetos independientes compartan órbitas tan similares es extremadamente baja. Si no se originaron juntos, la coincidencia sería prácticamente imposible. Eso llevó al equipo a buscar una fuente común.
Lo que encontraron fue que estas nubes no son eventos aislados. Son fragmentos de gas que se desprenden de una misma fuente y siguen una trayectoria compartida hacia Sagitario A*. En otras palabras: representan uno de los mecanismos concretos mediante los cuales el agujero negro supermasivo recibe materia y sostiene su actividad.
IRS 16SW: la estrella binaria que alimenta al monstruo
La fuente identificada es un sistema estelar binario masivo llamado IRS 16SW. "Demostramos que la corriente de gas G1–2–3 se origina plausiblemente a partir del viento estelar de la estrella binaria masiva IRS 16SW", señala el informe publicado en la revista.
Un sistema binario masivo consiste en dos estrellas que orbitan entre sí. Sus interacciones generan vientos estelares intensos. Cuando estos flujos de materia colisionan, producen zonas donde el gas se comprime y puede fragmentarse en pequeñas nubes. Con el tiempo, esos fragmentos se desprenden y la gravedad de Sagitario A* los atrae, formando las estructuras observadas.
Las simulaciones hidrodinámicas respaldan este escenario. Según el estudio, "muestran que IRS 16SW bien podría producir grumos y filamentos de gas que pueden alcanzar Sagitario A*". Las observaciones en infrarrojo y los modelos dinámicos permitieron reconstruir las trayectorias de las nubes y vincularlas a ese sistema estelar.
Cómo se alimenta un agujero negro: el disco de acreción
Entender cómo se alimenta un agujero negro requiere desmontar una imagen popular pero incorrecta: la de un vórtice que succiona materia directamente. La realidad es más compleja y, en cierto modo, más interesante.
La materia que se acerca a un agujero negro no cae en línea recta. Orbita a velocidades enormes y forma una estructura plana llamada disco de acreción: un remolino de gas, polvo y, en ocasiones, restos de estrellas desgarradas. La fricción y las fuerzas magnéticas dentro de ese disco calientan la materia a temperaturas que pueden superar los 12 millones de grados Celsius, según datos de Wikipedia, unas 2,000 veces más que la superficie del Sol.
Es en ese disco donde se genera la luz que los telescopios pueden detectar. El agujero negro en sí permanece invisible: lo que brilla es la materia antes de cruzar el horizonte de sucesos, el punto de no retorno del que nada escapa.

Jets relativistas: cuando el agujero negro expulsa materia
Además del disco de acreción, los agujeros negros supermasivos activos pueden generar otro fenómeno: chorros de plasma —jets relativistas— acelerados a fracciones de la velocidad de la luz y guiados por campos magnéticos intensos. Estos jets pueden extenderse a distancias colosales, mucho más allá de la galaxia que los alberga.
En el caso de Sagitario A*, la actividad es relativamente baja comparada con otros núcleos galácticos activos. Por eso el descubrimiento de la corriente G1–2–3 tiene tanto peso: incluso una tasa modesta de aporte de materia —como la que proviene de IRS 16SW— puede sostener esa actividad a largo plazo.
El telescopio que fotografió un agujero negro y el rol de México
La primera imagen de la sombra de un agujero negro se obtuvo en 2019, cuando el consorcio internacional Telescopio del Horizonte de Sucesos (Event Horizon Telescope) capturó al agujero negro supermasivo de la galaxia M87. México participó en ese proyecto a través del Gran Telescopio Milimétrico (GTM), ubicado en la Sierra Negra de Puebla, a 4,600 metros de altitud, con una antena de 50 metros.
La UNAM también cuenta con el Observatorio Astronómico Nacional en San Pedro Mártir, Baja California, y con HAWC, en la Sierra Negra de Puebla, a más de 4,000 metros de altura. Según explicó la doctora Longinotti en su conferencia, para detectar el resplandor de los agujeros negros se usan tanto observatorios espaciales como terrestres. Equipos como XMM-Newton, Hubble o Chandra deben enviarse al espacio porque la atmósfera terrestre bloquea los rayos X.
| Observatorio | Ubicación | Altitud | Especialidad |
|---|---|---|---|
| Gran Telescopio Milimétrico (GTM) | Sierra Negra, Puebla | 4,600 m | Radio milimétrico / agujeros negros |
| HAWC | Sierra Negra, Puebla | 4,100 m | Rayos gamma de alta energía |
| Observatorio San Pedro Mártir | Baja California | 2,800 m | Óptico / visible |
El destello más brillante jamás registrado: un agujero negro devorando una estrella
El 4 de noviembre de 2024, una publicación en Nature Astronomy reportó el destello más energético y brillante jamás observado proveniente de un agujero negro supermasivo. El fenómeno fue detectado por primera vez en 2018 con una cámara del Observatorio Palomar, en California.
Brilló con una intensidad 10 billones de veces superior a la del Sol. La causa: ese agujero negro —con una masa de unos 300 millones de soles, ubicado en una galaxia a 10 mil millones de años luz de la Tierra— desgarró y devoró una estrella gigante que se acercó demasiado. Es lo que los astrónomos llaman un evento de disrupción mareal.
Desde ese pico, el resplandor disminuye lentamente. Un recordatorio de que los agujeros negros supermasivos no solo acumulan materia de forma gradual: también protagonizan episodios violentos cuando una estrella comete el error de pasar demasiado cerca.
Preguntas frecuentes sobre el agujero negro de la Vía Láctea
¿Sagitario A* representa algún peligro para la Tierra?
No. Sagitario A* se encuentra a unos 26,000 años luz de la Tierra. A esa distancia, su influencia gravitacional sobre el sistema solar es completamente despreciable. La Tierra está en el brazo de Orión de la Vía Láctea, lejos del centro galáctico.
¿Qué tan grande es Sagitario A* comparado con otros agujeros negros supermasivos?
Es relativamente modesto. Tiene unos 4 millones de masas solares. El agujero negro de M87, el primero fotografiado, tiene una masa de 6,500 millones de soles. El destello registrado en 2024 provino de uno con 300 millones de masas solares. En la escala cósmica, Sagitario A* es un agujero negro supermasivo de tamaño medio.
¿Podría Sagitario A* volverse más activo en el futuro?
Sí, es posible. Se sabe que en unos 4,000 millones de años la Vía Láctea colisionará con la galaxia de Andrómeda. Ese evento podría inyectar grandes cantidades de gas hacia el centro galáctico y reactivar Sagitario A* como un núcleo galáctico activo mucho más luminoso. Pero eso queda lejos del horizonte humano.
¿Cómo se estudia Sagitario A* desde México?
El Gran Telescopio Milimétrico en la Sierra Negra de Puebla participó en la red del Event Horizon Telescope, el proyecto que obtuvo la primera imagen de la sombra de un agujero negro en 2019. México es uno de los pocos países con infraestructura terrestre capaz de contribuir a observaciones de ese nivel.
Escrito por
Redacción Space Pragmatism
Divulgación sobre exploración espacial, cohetes y astronomía en español. Si encuentras un error en esta nota, escríbenos a [email protected].