Jets de agujeros negros: qué son y cómo se miden en 2026
Un equipo de la Universidad de Curtin publicó en abril de 2026 la medición directa de la potencia de los jets del agujero negro Cygnus X-1.
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El 17 de abril de 2026, un equipo de científicos de la Universidad de Curtin publicó en Nature Astronomy un resultado que llevaba décadas pendiente: la medición directa de la potencia instantánea de los jets de agujeros negros. El objeto de estudio fue Cygnus X-1, el primer agujero negro confirmado en la historia, ubicado a 7.200 años luz dentro de nuestra Vía Láctea. El número que obtuvieron es difícil de dimensionar: la potencia equivalente a 10.000 soles, viajando a la mitad de la velocidad de la luz.
No es un resultado menor. Confirma teorías que los astrónomos usaban en simulaciones computacionales desde hace décadas, pero que nunca habían podido verificarse con observaciones directas. Y abre una ventana nueva para entender cómo los agujeros negros moldean galaxias enteras.

Qué son los jets de agujeros negros
Un agujero negro no es un objeto que solo absorbe. También expulsa. Cuando la materia cae en espiral hacia él, no desaparece de inmediato: forma un disco de acreción, una estructura plana de gas y polvo que gira a velocidades enormes y se calienta hasta emitir radiación intensa. Parte de esa energía, en lugar de caer al agujero negro, es canalizada hacia afuera en forma de chorros de plasma.
Esos chorros son los jets relativistas. Viajan a fracciones significativas de la velocidad de la luz, guiados por campos magnéticos intensos, y pueden extenderse a distancias colosales, mucho más allá de la galaxia que los alberga. Según explica la doctora Anna Lía Longinotti, investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM, estos jets son uno de los dos mecanismos principales por los que los agujeros negros producen luminosidad visible: el otro es la radiación del propio disco de acreción.
Lo que no estaba claro hasta ahora era cuánta energía llevan esos jets en un momento dado. Las estimaciones anteriores solo podían calcular promedios a lo largo de miles o millones de años, lo que hacía imposible comparar directamente la potencia de los jets con las emisiones de rayos X producidas mientras la materia cae.
El experimento: 18 años de imágenes y "chorros danzantes"
El equipo liderado por el Dr. Steve Prabu, entonces en el Curtin Institute of Radio Astronomy (CIRA) y actualmente en la Universidad de Oxford, utilizó una red mundial de radiotelescopios durante 18 años para obtener imágenes de alta resolución de Cygnus X-1. La técnica implica coordinar telescopios distribuidos en distintos continentes para que funcionen como un instrumento del tamaño del planeta.
Lo que observaron fue un fenómeno que denominaron "chorros danzantes": los jets emitidos por el agujero negro no viajan en línea recta, sino que son desviados repetidamente por los vientos estelares de la supergigante azul que orbita junto a él. Esa estrella actúa como fuente de material para el agujero negro, pero sus vientos son tan poderosos que doblan los chorros en distintas direcciones mientras ambos cuerpos completan sus órbitas.
Ahí está el truco metodológico. Al medir la fuerza del viento estelar y calcular cuánto logra desviar los jets, los investigadores pudieron estimar la potencia de los propios chorros. Es el mismo principio por el que se puede calcular la fuerza de una corriente de agua observando cuánto la dobla el viento.
Los números del hallazgo
| Parámetro | Valor medido |
|---|---|
| Potencia de los jets | Equivalente a ~10.000 soles |
| Velocidad de los jets | ~150.000 km/s (≈ 50% de la velocidad de la luz) |
| Energía transferida al entorno | ~10% de la energía de acreción |
| Masa del agujero negro (Cygnus X-1) | ~21 masas solares |
| Distancia desde la Tierra | 7.200 años luz |
| Duración del monitoreo | 18 años de imágenes de radio |
El dato del 10% es especialmente relevante. Según Prabu, ese porcentaje —la fracción de energía que los jets arrastran respecto a la que libera la caída de materia— era el valor que los astrónomos ya usaban en sus modelos simulados a gran escala del universo. Pero nunca había sido confirmado por observación directa. Ahora lo es.
Por qué este hallazgo importa más allá de Cygnus X-1
Cygnus X-1 pesa 21 veces la masa del Sol. Pero los agujeros negros supermasivos en el centro de las galaxias pueden pesar millones o miles de millones de veces más. El co-autor del estudio, el profesor James Miller-Jones de CIRA e ICRAR, señala que la física cerca de un agujero negro es fundamentalmente similar independientemente de su tamaño. Eso convierte la medición de Cygnus X-1 en un punto de referencia aplicable a objetos mucho mayores.
"Podemos usar esta medición para anclar nuestra comprensión de los jets, ya sean de agujeros negros 10 o 10 millones de veces la masa del Sol", afirmó Miller-Jones en el comunicado de la Universidad de Curtin.
La implicación práctica es concreta: con proyectos como el Square Kilometre Array Observatory (SKA), actualmente en construcción en Australia Occidental y Sudáfrica, los astrónomos esperan detectar jets procedentes de agujeros negros en millones de galaxias lejanas. La medición de Cygnus X-1 les da la escala para calibrar esas observaciones futuras.
A mayor escala, los jets no son solo fenómenos locales. Generan choques y turbulencias que pueden modificar la distribución de gas en galaxias enteras, afectando la formación de estrellas. Entender su potencia real es, en ese sentido, entender cómo evolucionan las galaxias.
Cómo se detectan los jets: los instrumentos detrás del descubrimiento
La investigación de Cygnus X-1 dependió de la interferometría de muy larga base (VLBI, por sus siglas en inglés), una técnica que combina señales de radiotelescopios separados por miles de kilómetros para lograr resoluciones imposibles con un solo instrumento. La red usada abarcó telescopios en distintos continentes operando de forma sincronizada.
Para fenómenos en otras bandas del espectro electromagnético, se requieren herramientas distintas. La Dra. Longinotti del Instituto de Astronomía de la UNAM señala que los rayos X no llegan a la superficie terrestre porque la atmósfera los bloquea, por lo que telescopios como XMM-Newton o Chandra deben operar desde el espacio. El visible y el radio sí se pueden estudiar desde tierra, preferiblemente en sitios de gran altitud y baja contaminación lumínica.
México participa en este campo con instalaciones relevantes. El Observatorio de San Pedro Mártir en Baja California opera en bandas ópticas. El Gran Telescopio Milimétrico (GTM), en la Sierra Negra de Puebla a 4.600 metros de altitud, fue parte del proyecto Event Horizon Telescope que obtuvo la primera imagen de la sombra de un agujero negro en 2019. Y el observatorio HAWC, también en la Sierra Negra a más de 4.000 metros, detecta rayos gamma de alta energía, incluyendo los producidos por jets en fuentes extragalácticas.
Preguntas frecuentes sobre jets de agujeros negros
¿Un jet de agujero negro puede afectar la Tierra?
Cygnus X-1 está a 7.200 años luz y sus jets apuntan en una dirección que no coincide con la Tierra. En términos prácticos, no representa ningún riesgo. Los jets de agujeros negros supermasivos en galaxias lejanas tampoco nos afectan: la distancia los hace inocuos a cualquier escala humana.
¿Cuánto tiempo lleva medir la potencia de un jet?
El estudio de Cygnus X-1 requirió 18 años de imágenes de radio acumuladas. No es un experimento de una sola sesión: la precisión que se necesita para rastrear la desviación de los chorros exige múltiples observaciones a lo largo del tiempo.
¿Qué diferencia hay entre un jet y un disco de acreción?
El disco de acreción es la estructura plana de gas que orbita el agujero negro antes de ser absorbido. Los jets son chorros perpendiculares a ese disco, lanzados hacia afuera a velocidades relativistas. Ambos producen radiación, pero en distintas bandas y por mecanismos diferentes.
¿Todos los agujeros negros producen jets?
No. La formación de jets depende de varios factores, entre ellos la tasa de acreción de materia y la configuración del campo magnético. Algunos agujeros negros los producen de forma continua, otros de forma episódica, y otros parecen no generarlos en absoluto. Sgr A*, el agujero negro supermasivo del centro de la Vía Láctea con una masa de aproximadamente seis millones de soles según la Dra. Longinotti de la UNAM, se encuentra en un estado de baja actividad comparado con núcleos galácticos activos en otras galaxias.
Nota de vigencia: este artículo cubre el hallazgo publicado en Nature Astronomy el 17 de abril de 2026. Los datos de Cygnus X-1 son los más recientes disponibles a la fecha de publicación.
Escrito por
Redacción Space Pragmatism
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