Tormenta solar en Marte 2026: qué ocurrió y qué significa para la exploración espacial
Una fulguración solar de clase X3 golpeó Marte el 15 de mayo de 2024 y sus datos siguen reescribiendo lo que sabíamos sobre la atmósfera del planeta rojo.
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Una fulguración solar de clase X3 golpeó Marte el 15 de mayo de 2024 y los datos que dejó siguen reescribiendo lo que sabíamos sobre la atmósfera del planeta rojo. Un estudio publicado en Nature Communications y presentado en marzo de 2026 documenta la respuesta atmosférica más intensa que se haya registrado hasta ahora en la ionosfera marciana. La tormenta solar en Marte no fue un evento menor: en apenas 64 horas, el planeta absorbió una dosis de radiación equivalente a la que normalmente acumula en 200 días.
El hallazgo proviene de dos misiones de la Agencia Espacial Europea (ESA): Mars Express y el ExoMars Trace Gas Orbiter (TGO). Ambas estaban realizando mediciones en el momento exacto en que la llamarada impactó el planeta, lo que convierte este evento en uno de los registros científicos más precisos sobre clima espacial en Marte.
Qué pasó exactamente el 15 de mayo de 2024
La misma tormenta geomagnética que en la Tierra produjo auroras visibles en latitudes tan bajas como México —las más extensas en dos décadas— también sacudió la atmósfera marciana. Pero los efectos en Marte fueron radicalmente distintos, y mucho más severos en términos relativos.
Según la ESA, apenas diez minutos después de que la fulguración alcanzara Marte, las dos sondas europeas estaban ejecutando un experimento de ocultación mutua por radio: Mars Express enviaba una señal hacia el TGO justo cuando este desaparecía detrás del horizonte marciano. Al atravesar la atmósfera, la señal se curva; midiendo esa curvatura se puede reconstruir la estructura de la ionosfera con gran precisión. El momento fue, en términos científicos, extraordinario.
Los resultados fueron contundentes. La capa M1 de la ionosfera, ubicada a unos 110 kilómetros de altitud, registró un aumento del 278% en la densidad de electrones, el mayor documentado hasta ahora en esa región. La capa M2, situada a unos 130 kilómetros, mostró un incremento del 45%. Ambas capas se elevaron aproximadamente 6,5 kilómetros, señal directa de calentamiento atmosférico. Así lo reportó Jacob Parrott, investigador de la ESA y autor principal del estudio, citado tanto por La Vanguardia como por la propia agencia.

El monitor de radiación del TGO fue igualmente elocuente: en 64 horas registró una dosis acumulada equivalente a 200 días de exposición normal. Las propias naves sufrieron errores informáticos durante el evento —algo que la ESA describe como típico del clima espacial— pero se recuperaron sin consecuencias graves gracias a sus componentes resistentes a la radiación.
La técnica que hizo posible este descubrimiento
La ocultación mutua por radio no es nueva en astronomía, pero su uso entre dos naves en órbita marciana tiene apenas cinco años de historia. Desde 2020, la ESA reutiliza las antenas ya instaladas en Mars Express y TGO para que se envíen señales entre sí. No se requieren instrumentos adicionales. "Es un método extraordinariamente económico para estudiar la atmósfera marciana", declaró Parrott a La Vanguardia.
El estudio también incorporó datos de la misión MAVEN de la NASA, que corroboraron de forma independiente las densidades de electrones registradas. La convergencia de tres fuentes distintas —Mars Express, TGO y MAVEN— refuerza la solidez de los resultados.
Por qué este evento obliga a revisar modelos existentes
En 2006, el físico Michael Mendillo propuso una relación matemática entre la radiación solar y la densidad electrónica en la ionosfera de Marte. Los datos de mayo de 2024 no siguen ese patrón con exactitud.
La explicación más probable, según los autores del estudio, es que esta fulguración tuvo un espectro energético inusualmente alto, capaz de desencadenar más ionizaciones secundarias de las que los modelos previos anticipaban. En términos simples: la relación entre la intensidad de una tormenta solar y la respuesta de la atmósfera marciana es más compleja de lo que se creía.
| Capa ionosférica | Altitud aproximada | Aumento de densidad electrónica |
|---|---|---|
| M1 (capa inferior) | ~110 km | 278% por encima de lo normal |
| M2 (capa superior) | ~130 km | 45% por encima de lo normal |
Fuente: ESA / Nature Communications (marzo 2026)
Qué riesgo representa para astronautas y misiones futuras
La ionosfera se encuentra a más de 100 kilómetros de la superficie. El pico de electrones registrado allí no implica automáticamente que un astronauta parado en el suelo marciano recibiera una dosis letal. Pero la situación no es tranquilizadora.
El verdadero peligro proviene de las partículas energéticas solares que acompañan a la tormenta. "Estas sí podrían alcanzarte en el suelo, porque la atmósfera marciana es delgada y el planeta carece de un campo magnético global que desvíe el bombardeo", explicó Parrott en declaraciones recogidas por La Vanguardia. A diferencia de la Tierra, donde el campo magnético desvía gran parte de esas partículas hacia los polos —generando auroras como efecto secundario—, Marte no tiene ese escudo.
La exposición prolongada a ese tipo de radiación puede dañar el ADN celular y elevar el riesgo de cáncer. Cualquier misión tripulada a Marte tendrá que resolver esto con módulos cubiertos por regolito marciano u otras formas de blindaje físico. No hay solución simple ni barata.

Colin Wilson, científico de proyecto de la ESA para Mars Express y TGO, señala otra consecuencia menos obvia pero igualmente relevante: una ionosfera saturada de electrones puede bloquear las señales de radar utilizadas para explorar la superficie marciana. "Si la atmósfera superior de Marte está repleta de electrones, se podrían bloquear las señales que utilizamos para explorar la superficie del planeta mediante radar", alertó Wilson en un comunicado oficial de la ESA. Esto afecta tanto a misiones robóticas actuales como al diseño de futuras operaciones.
El contexto más amplio: Marte está perdiendo su atmósfera
Eventos como este no son solo curiosidades científicas aisladas. La ESA sostiene que el proceso de ionización masiva que ocurre durante las tormentas solares ayuda a explicar por qué Marte perdió gran parte de su agua y su atmósfera a lo largo de miles de millones de años.
La historia de la exploración marciana está llena de hitos que fueron acumulando este conocimiento. Desde que la Mariner 9 se convirtió en la primera sonda en orbitar Marte en 1971 —según la Wikipedia sobre exploración de Marte— hasta las misiones actuales, cada generación de instrumentos reveló una capa más de complejidad. La diferencia hoy es que contamos con dos orbitadores europeos capaces de comunicarse entre sí en tiempo real, lo que permite observar fenómenos transitorios como este con una precisión sin precedentes.
El viento solar, actuando de forma sostenida durante eones, fue erosionando la atmósfera marciana capa a capa. Lo que vimos en mayo de 2024 fue, en miniatura, el mismo proceso que dejó a Marte convertido en el desierto frío y árido que es hoy.
Preguntas frecuentes
¿La tormenta solar de mayo de 2024 fue la misma que generó auroras en México?
Sí. La misma fulguración de clase X3 que produjo auroras visibles en latitudes inusualmente bajas en la Tierra —incluyendo partes de México— también impactó Marte. Los efectos fueron distintos por las diferencias en campo magnético y densidad atmosférica entre ambos planetas.
¿Por qué los resultados se publican en 2026 si el evento fue en 2024?
El análisis científico, la validación de datos entre múltiples misiones y el proceso de revisión por pares de Nature Communications toman tiempo. El estudio fue presentado públicamente en marzo de 2026, según informaron tanto Infobae como La Vanguardia.
¿La ionosfera de Marte es comparable a la de la Tierra?
No directamente. La ionosfera terrestre está moldeada en parte por el campo magnético global del planeta. Marte carece de ese campo magnético global, lo que hace que su ionosfera responda de forma mucho más drástica a las tormentas solares y que los modelos desarrollados para la Tierra no se apliquen sin ajustes.
¿Esto cambia los planes para una misión tripulada a Marte?
Refuerza la urgencia de resolverlos. Los datos confirman que la radiación durante eventos de clima espacial extremo es un problema real, no teórico. El diseño de refugios, trajes y sistemas de alerta temprana para astronautas en Marte deberá tomar en cuenta fenómenos de esta magnitud. La ESA subraya que contar con instrumentos de monitoreo en tiempo real es esencial para cualquier misión futura.
Nota editorial: este artículo se basa en el estudio publicado en Nature Communications (marzo 2026) y en declaraciones oficiales de la ESA. Los datos del evento corresponden al 15 de mayo de 2024. El contenido es válido como referencia de largo plazo sobre clima espacial en Marte.
Escrito por
Redacción Space Pragmatism
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