Musgo en la ISS: primer paso para reforestar otros mundos
En marzo de 2022, cientos de pequeñas estructuras reproductivas de un musgo viajaron a la Estación Espacial Internacional. No iban adentro.
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En marzo de 2022, cientos de pequeñas estructuras reproductivas de un musgo viajaron a la Estación Espacial Internacional. No iban adentro. Los astronautas las colocaron en el exterior del módulo, expuestas directamente al vacío, la radiación cósmica y temperaturas que van de −196 °C a más de 100 °C. Ahí se quedaron 283 días. Cuando regresaron a la Tierra en enero de 2023, más del 80 % de las esporas seguía viva y podía germinar. El experimento con musgo en la estación espacial internacional acaba de reescribir lo que se sabía sobre los límites de la vida vegetal fuera de la Tierra.
El estudio fue publicado en la revista iScience y estuvo liderado por investigadores de la Universidad de Hokkaido, en Japón. No es un resultado menor. Cambia el punto de partida para pensar en plantas como herramienta en misiones de larga duración a la Luna o Marte.
Qué pasó exactamente: el experimento que nadie esperaba que funcionara
El organismo elegido fue Physcomitrium patens, un musgo muy estudiado en laboratorio por su biología conocida y manejable. No se envió musgo verde y húmedo como el que crece sobre una piedra. Se mandaron esporófitos, estructuras pequeñas que contienen esporas protegidas dentro de una cápsula natural llamada esporangio.
Las muestras viajaron a bordo de la nave Cygnus NG-17 y fueron instaladas en el exterior de la ISS por la tripulación de la Expedición 72. Ahí permanecieron casi nueve meses sin ninguna protección artificial adicional. Al regresar, el equipo de Hokkaido las llevó directamente al laboratorio para verificar viabilidad.
Tomomichi Fujita, autor principal del estudio, declaró en la nota oficial de la universidad: «Esperábamos una supervivencia casi nula». El resultado fue el opuesto. Hasta el 86 % de las esporas germinó de nuevo en condiciones normales de laboratorio. No solo aguantaron el viaje. Conservaron la capacidad de volver a crecer.

Por qué sobrevivió: la armadura que viene de serie
Antes de mandar las muestras al espacio, el equipo hizo pruebas comparativas en la Tierra con distintas partes del musgo. Probaron musgo joven, células especiales que aparecen bajo estrés y esporas dentro del esporangio. Los resultados fueron claros.
El musgo joven no resistió niveles altos de radiación ultravioleta ni temperaturas extremas. Las células especiales aguantaron algo más. Las esporas encerradas en su cápsula natural ganaron por amplio margen.
Según el estudio, las esporas mostraron una tolerancia a la radiación UV unas 1,000 veces mayor que otras partes del mismo musgo. También germinaron después de pruebas con frío extremo a −196 °C durante más de una semana y calor de 55 °C sostenido durante un mes, condiciones simuladas en laboratorio previas al lanzamiento.
La explicación más probable está en el esporangio mismo. Esa cubierta absorbe parte de la radiación y protege la espora tanto física como químicamente. No es tecnología nueva: es evolución. Los investigadores sugieren que esta misma protección pudo haber ayudado a los briófitos, el grupo de plantas al que pertenecen los musgos, a hacer la transición del agua a la tierra hace cientos de millones de años.
| Parte del musgo evaluada | Resistencia a radiación UV | Supervivencia tras exposición espacial |
|---|---|---|
| Musgo joven (protonema) | Baja | Muy baja |
| Células de resistencia (BPA) | Media | Parcial |
| Esporas en esporangio | ~1,000x mayor que musgo joven | +80% (resultado real en ISS) |
Qué significa esto para reforestar otros planetas
El titular fácil sería decir que ya hay un plan para plantar Marte. No lo hay. Pero el hallazgo sí mueve el debate de forma concreta.
Por años, los experimentos de plantas en el espacio se hicieron en entornos controlados, dentro de módulos con temperatura, humedad y atmósfera reguladas. Este experimento es diferente porque las esporas estuvieron afuera, sin red. Eso no había pasado antes con plantas, y el resultado positivo obliga a recalibrar los modelos de tolerancia biológica.
Fujita lo planteó con precisión en la nota institucional de Hokkaido: «Esperamos que este trabajo abra una nueva frontera» hacia ecosistemas en lugares como la Luna o Marte. La frase es ambiciosa, pero el equipo fue cuidadoso en separar lo que el experimento prueba de lo que todavía no.
Lo que sí queda claro es el potencial funcional del musgo en sistemas de soporte vital. No como alimento, sino como componente de un ecosistema mínimo. Los musgos ya cumplen funciones clave en ecosistemas terrestres: forman suelo, retienen humedad, reciclan nutrientes y producen pequeñas cantidades de oxígeno. En un escenario de base lunar o marciana, esas funciones valen mucho.

Lo que todavía falta demostrar
Sobrevivir no es lo mismo que prosperar. Este es el matiz más importante del estudio y los propios autores lo subrayan.
Las esporas resistieron el exterior de la ISS y germinaron al regresar a condiciones terrestres. Eso demuestra resistencia pasiva. No demuestra que el musgo pueda crecer, reproducirse y sostener funciones biológicas en la gravedad parcial de Marte (38 % de la terrestre) o en la Luna (16 %), ni bajo la radiación cósmica sin atmósfera que actúe de filtro.
Tampoco está probado que el musgo pueda cumplir funciones ecosistémicas en un sustrato marciano, cuya composición química difiere radicalmente del suelo terrestre e incluye compuestos potencialmente tóxicos para la mayoría de los organismos conocidos.
El siguiente paso lógico, según el equipo de Hokkaido, sería probar el crecimiento activo del musgo en condiciones de microgravedad real dentro de la ISS, y eventualmente en experimentos con sustratos simulados de regolito lunar o marciano. Esos estudios aún no existen.
El contexto más amplio: biología espacial en la ISS
Este experimento forma parte de una línea de investigación más larga. La Expedición 72 de la ISS, que comenzó el 23 de septiembre de 2024 y finalizó en la primavera de 2025 según datos de la propia estación, incluyó trabajos sobre fabricación de productos farmacéuticos, sistemas avanzados de soporte vital y secuenciación genética en microgravedad, entre otros.
La biología espacial en la ISS no es una disciplina nueva, pero los resultados del musgo abren una rama que antes tenía muy pocos datos duros. Organismos como tardígrados, ciertas bacterias y algunas semillas ya habían mostrado resistencia fuera de la Tierra en experimentos anteriores. Es la primera vez que una planta vascular primitiva, completa con estructuras reproductivas funcionales, demuestra supervivencia tan alta tras exposición directa al espacio exterior durante casi un año.
El estudio publicado en iScience está disponible para revisión abierta y los datos primarios fueron recogidos entre enero y febrero de 2023 tras el retorno de las muestras.
Preguntas frecuentes
¿El musgo creció en el exterior de la ISS durante esos 283 días?
No. Las esporas no crecieron activamente afuera. Permanecieron en estado latente dentro de sus esporangio. El crecimiento ocurrió en laboratorio terrestre, una vez recuperadas las muestras y expuestas a condiciones favorables.
¿Por qué se eligió este musgo y no otra planta?
El Physcomitrium patens es uno de los organismos vegetales más estudiados en biología molecular. Su genoma está secuenciado y su biología es conocida en detalle, lo que facilita comparar resultados antes y después del experimento. Además, sus esporas ya mostraban resistencia notable en pruebas terrestres previas.
¿Esto significa que podemos terraformar Marte con musgo?
No en ningún horizonte cercano. El experimento prueba supervivencia de esporas en condiciones espaciales extremas, no crecimiento sostenido en otro planeta. La terraformación requeriría siglos y una combinación de factores que van mucho más allá de la resistencia de una especie vegetal.
¿Dónde puedo leer el estudio completo?
El artículo fue publicado en iScience, revista de acceso abierto del grupo Cell Press. Se puede acceder directamente desde el sitio de la Universidad de Hokkaido o a través de la plataforma ScienceDirect buscando el título del estudio con autoría de Tomomichi Fujita y equipo, 2023-2024.
Escrito por
Redacción Space Pragmatism
Divulgación sobre exploración espacial, cohetes y astronomía en español. Si encuentras un error en esta nota, escríbenos a [email protected].