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Vida Extraterrestre

Vida extraterrestre: qué es, dónde buscarla y evidencias recientes

¿Estamos solos en el universo? En abril de 2025, astrónomos publicaron los indicios más prometedores de posible vida extraterrestre, en el exoplaneta K2-18b.

Redacción Space Pragmatism
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Galaxia espiral inclinada, con brazos de polvo rojizo y un núcleo brillante, entre estrellas
En esta nota
  1. Qué se entiende por vida extraterrestre
  2. Los ingredientes básicos de la vida
  3. Dónde buscar vida extraterrestre: los métodos de la ciencia
  4. K2-18b: el hallazgo más prometedor de 2025
  5. Estado actual de la astrobiología
  6. Preguntas frecuentes

¿Estamos solos en el universo? La pregunta no es nueva. El filósofo griego Metrodoro, en el siglo III a.C., ya argumentaba que creer que el nuestro es el único mundo habitado en el espacio infinito era tan absurdo como suponer que en un campo sembrado hubiera crecido una sola espiga de trigo. Dos mil años después, la ciencia le está dando forma concreta a esa intuición.

En abril de 2025, un equipo de astrónomos publicó en The Astrophysical Journal Letters lo que describieron como los indicios más prometedores de posible vida extraterrestre jamás detectados fuera del Sistema Solar. El hallazgo involucra al exoplaneta K2-18b y al Telescopio Espacial James Webb. Este artículo explica qué es la vida extraterrestre, cómo la busca la ciencia, dónde están los candidatos más serios y qué significan realmente esos descubrimientos.

Qué se entiende por vida extraterrestre

El término vida extraterrestre abarca cualquier forma de vida que pueda existir fuera de la Tierra y que no se haya originado en ella. No se limita a naves espaciales ni civilizaciones avanzadas. Según Wikipedia, las formas más probables van desde simples procariotas —bacterias unicelulares— hasta organismos más complejos, aunque la posición mayoritaria en la comunidad científica apunta a microorganismos.

La disciplina que estudia el origen, evolución y distribución de la vida en el universo se llama astrobiología. En México, el Instituto de Astronomía de la UNAM cuenta con un Laboratorio de Astrobiología en su sede de Ensenada, y existe una Sociedad Mexicana de Astrobiología activa. Uno de sus investigadores más destacados fue el doctor Rafael Navarro, del Instituto de Ciencias Nucleares, fallecido durante la pandemia de Covid-19.

Los ingredientes básicos de la vida

Para buscar vida extraterrestre, primero hay que entender qué hace que algo esté vivo. Toda la vida conocida en la Tierra comparte una base química: carbono, oxígeno, hidrógeno, nitrógeno, azufre y fósforo. Esos elementos forman el ADN y el ARN, las macromoléculas que almacenan y transmiten información genética, según explica el doctor José Franco del Instituto de Astronomía de la UNAM.

El agua es otro componente crítico. Las reacciones bioquímicas que sostienen el metabolismo —digestión, fotosíntesis, respiración— dependen del agua como solvente. Sin embargo, algunos científicos proponen alternativas: el amoníaco líquido podría funcionar como solvente en planetas más fríos, y el silicio ha sido señalado como posible sustituto del carbono en condiciones de alta temperatura.

Un dato que suele sorprender: casi todos los elementos de la tabla periódica se formaron en el interior de estrellas. El calcio de los huesos, el hierro de la hemoglobina, el potasio de los nervios —todos se produjeron hace miles de millones de años en alguna estrella que luego los dispersó al espacio. En sentido literal, somos polvo de estrellas.

Ilustración de un hábitat con cúpula y una persona sentada en una superficie helada, con un planeta grande en el cielo

Dónde buscar vida extraterrestre: los métodos de la ciencia

Biofirmas en atmósferas de exoplanetas

Cuando los seres vivos metabolizan alimentos, generan residuos gaseosos que modifican la composición de la atmósfera. En la Tierra, el metano es un ejemplo claro. Detectar moléculas asociadas a procesos biológicos en la atmósfera de otros planetas —las llamadas biofirmas— es uno de los métodos centrales de la búsqueda, según el doctor José Franco en un conversatorio del Centro de Ciencias de la Complejidad de la UNAM.

Los astrónomos identifican esas biofirmas cuando un exoplaneta cruza frente a su estrella: la luz que atraviesa la atmósfera del planeta lleva la huella química de los gases que contiene. Es espectrografía aplicada a mundos a cientos de años luz de distancia.

La zona habitable y los exoplanetas habitables

No todos los planetas son candidatos. Los científicos se concentran en los que orbitan dentro de la llamada zona habitable de su estrella: ni demasiado cerca para que el agua se evapore, ni demasiado lejos para que se congele permanentemente. Esta franja, a veces llamada zona de Ricitos de Oro, varía según el tipo y tamaño de la estrella.

Hasta 2025, el catálogo de exoplanetas confirmados supera los 5.600, según la NASA Exoplanet Archive. De esos, varios cientos orbitan en zonas habitables. Los más estudiados son los que tienen tamaños y masas comparables a la Tierra o, en una categoría intermedia, los llamados súper-Tierras.

Búsqueda de señales de radio: SETI

El proyecto SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence) lleva décadas rastreando señales de radio que pudieran provenir de civilizaciones tecnológicas. Hasta ahora, ninguna señal ha superado los criterios de verificación necesarios para considerarse de origen extraterrestre confirmado. La más famosa, la señal "Wow!" detectada en 1977, nunca se repitió y su origen sigue siendo debatido.

Exploración en el Sistema Solar

Marte concentra buena parte de la atención por su historia geológica: evidencia de agua líquida en el pasado y posibles condiciones para vida microbiana. Las misiones Curiosity y Perseverance de la NASA han detectado compuestos orgánicos y variaciones estacionales de metano en el suelo marciano, aunque sin confirmar origen biológico.

Europa, luna de Júpiter, y Encélado, luna de Saturno, también son candidatos serios. Ambas tienen océanos de agua líquida bajo su superficie helada, y Encélado expulsa géiseres de vapor de agua al espacio, que ya han sido analizados por la misión Cassini.

K2-18b: el hallazgo más prometedor de 2025

El 17 de abril de 2025, un equipo de investigadores británico-estadounidense liderado por Nikku Madhusudhan, astrofísico de la Universidad de Cambridge, publicó en The Astrophysical Journal Letters resultados que agitaron a la comunidad científica. El Telescopio Espacial James Webb detectó señales del dimetilsulfuro (DMS) y el dimetil disulfuro (DMDS) en la atmósfera del exoplaneta K2-18b, según reportó DW el mismo día del anuncio.

En la Tierra, ambas sustancias son producidas exclusivamente por seres vivos: principalmente fitoplancton y bacterias marinas. Su presencia en otro planeta es lo que los científicos llaman una biofirma.

Qué es K2-18b

K2-18b se encuentra a 124 años luz de distancia, en la constelación de Leo. Tiene más de ocho veces la masa de la Tierra y un tamaño 2,5 veces mayor. Orbita en la zona habitable de su estrella con un período de 33 días. Ha sido clasificado como candidato a ser un planeta hiceánico: un mundo oceánico con atmósfera rica en hidrógeno.

En 2023, el James Webb ya había detectado metano y dióxido de carbono en su atmósfera, la primera vez que ese tipo de moléculas basadas en carbono se confirmaban en un exoplaneta dentro de la zona habitable. Las señales del DMS observadas entonces eran débiles. En 2025, el equipo apuntó el telescopio nuevamente con instrumentos de infrarrojo de rango medio y encontró señales considerablemente más fuertes.

Qué dicen los números y las reservas

Según el estudio, los científicos establecieron con un 99,7% de certeza la existencia de las sustancias detectadas. Suena alto, pero para hacer una declaración definitiva en astrofísica se requiere el 99,99994% de certeza —el llamado umbral de cinco sigmas. Todavía no se alcanzó.

Además, el año pasado se encontraron trazas de DMS en un cometa, lo que sugiere que el compuesto podría producirse por vías no orgánicas. Raymond Pierrehumbert, profesor de física planetaria en Oxford, ha argumentado en investigaciones separadas que K2-18b podría estar demasiado caliente para mantener agua líquida y que el escenario más plausible serían océanos de lava. Sara Seager, del MIT, también llamó a la cautela. La ciencia está lejos del consenso.

Aun así, Madhusudhan fue contundente: "Francamente, creo que esto es lo más cerca que hemos estado de observar una característica que podamos atribuir a la vida". La concentración del DMS detectada en K2-18b parece ser miles de veces más fuerte que en la Tierra, lo que dificulta explicarla por procesos puramente no biológicos.

Estado actual de la astrobiología

Hipótesis de la panspermia

Una línea de investigación importante es la panspermia: la idea de que la vida no surge de forma independiente en cada planeta, sino que podría originarse en un lugar y después extenderse entre mundos a través de meteoros, cometas u otros mecanismos. Esta hipótesis no entra en contradicción con la posibilidad de que la vida también surja de forma independiente en varios lugares del universo.

La ecuación de Drake y sus límites

La ecuación de Drake, formulada en 1961 por el radioastrónomo Frank Drake, intenta estimar el número de civilizaciones tecnológicas activas en la Vía Láctea. Considera variables como la tasa de formación de estrellas, la fracción de ellas con planetas, la probabilidad de que aparezca vida, y otras. El problema es que la mayoría de esas variables son todavía estimaciones muy inciertas. La ecuación sigue siendo más útil como marco conceptual que como herramienta predictiva precisa.

Preguntas frecuentes

¿Hay pruebas confirmadas de vida extraterrestre?

No. Hasta la fecha no existe ninguna evidencia científicamente confirmada de vida fuera de la Tierra. Los hallazgos del James Webb en K2-18b son los indicios más prometedores reportados, pero aún no superan los umbrales estadísticos necesarios para una confirmación definitiva.

¿Qué es una biofirma?

Una biofirma es cualquier sustancia, señal o fenómeno cuya existencia requiere o sugiere fuertemente un origen biológico. En el contexto de la búsqueda de vida extraterrestre, suelen ser moléculas específicas detectadas en atmósferas planetarias —como el oxígeno, el metano, el DMS— que en la Tierra solo producen los seres vivos.

¿Por qué Marte es un candidato para vida extraterrestre?

Marte tuvo agua líquida en su superficie hace miles de millones de años y conserva hielo en sus polos. Las misiones Curiosity y Perseverance han detectado compuestos orgánicos y variaciones estacionales de metano. Ninguno de esos hallazgos confirma vida, pero sí señalan que las condiciones en algún momento del pasado marciano podrían haber sido compatibles con microorganismos.

¿Qué diferencia hay entre astrobiología y exobiología?

La astrobiología es el campo más amplio: estudia el origen, evolución y distribución de la vida en todo el universo, incluyendo la vida en la Tierra como contexto. La exobiología se centra específicamente en la posibilidad de vida fuera de la Tierra. En la práctica, los dos términos se usan de forma casi intercambiable en la literatura científica.

¿La vida extraterrestre sería necesariamente parecida a nosotros?

No. Como señala el doctor José Franco de la UNAM, la diversidad de vida en la Tierra ya va desde bacterias hasta mamíferos. La búsqueda de vida extraterrestre no apunta solo a formas inteligentes, sino principalmente a microorganismos. Y si la bioquímica del planeta candidato usa solventes distintos al agua o elementos diferentes al carbono, la vida podría tener características completamente ajenas a todo lo conocido.

Escrito por

Redacción Space Pragmatism

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